Por: el pastor Andrés Martínez.
Salmos 40: 2-3 «Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.”
Primero, Dios puso nuevo cántico en nuestra boca (Salmo 40: 1-10).
David se dió cuenta que su tiempo de profunda aflicción se convirtió en un tiempo de gran alegría cuando espero en Dios y puso su confianza en Él. Cuando sabemos que el Señor nos levantará del hoyo del pecado, nuestra alma es renovada y llena de gozo. Él puso una nueva canción en nuestra boca, un himno de alabanza para nuestro Dios.
Ya no serviremos más al Señor con sacrificios sin sentido. Cuando la palabra de Dios está en nuestros corazones, deseamos hacer su voluntad (Salmo 40: 8).
Somos bendecidos para proclamar sus actos de salvación, su amor y misericordia.
Segundo, los que te buscan se regocijan (Salmo 40: 11-17).
Debemos continuamente orar por su amor y fidelidad al protegernos de toda clase de problemas y pecados. Somos muy débiles para vencer, pero, cuando oramos, Él rápidamente viene a ayudarnos.
Cuando le buscamos en el tiempo de necesidad, Él nos escucha y piensa en nosotros.
El Señor es mi ayuda y mi redentor. Señor, necesito de tu misericordia en todo momento. Gracias por tu gran salvación y por la nueva canción que has puesto en mi boca. Ayúdame a exaltar tu nombre.
Canta un himno de alabanza a nuestro Señor.




