Por: Héctor E. Contreras.
Mateo 4:15-17.
Este domingo, 12 de diciembre de 2021, se celebra el tercer domingo de adviento. El adviento significa tiempo de espera y la Iglesia de Cristo el Señor proclama este tiempo como el tiempo para que llegue Jesús al corazón de cada hombre, mujer o familias en toda la tierra. Muchas familias se preparan también para recibir en sus hogares a sus cercanos que están lejos y su espera es una espera con esperanza. Dios quiere llenar cada corazón, cada vida de la luz de Jesucristo, quien murió en la cruz por el pecado de toda la humanidad.
“Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas”, Isaías 42:6-7. Parte de la misión de Cristo en la tierra era demostrar la justicia de Dios y ser luz para los gentiles, entiéndase, todas las naciones. A través de Cristo, toda la gente tiene la oportunidad de abrazar su misión. Dios nos llama a ser siervos de su Hijo, demostrando la justicia de Dios y llevando su luz. ¡Qué privilegio tan extraordinario! ¿Por qué el privilegio? ¡Oh!, mis amados, ¿Podríamos comprender o entender la magnitud de ser personas inmundas, como dijo Isaías cuando vio la grandeza de Dios en el templo? ¿Y de ser hombres y mujeres inmundos para Dios tener el privilegio de convertirnos en luz para las naciones por medio del nuevo nacimiento en Cristo? Yo, en lo personal, al plasmar estas letras, me atrevo a decir: ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! Porque verdaderamente, Dios es bueno y su misericordia nos alcanza para hacer de nosotros personas que nos convirtamos en sus servidores. ¡Bendito sea su nombre!
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer las señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Juan 3:1-5. Nicodemo, cuyo nombre en hebreo es “conquistador del pueblo”, era un miembro influyente y respetado del Sanedrín. Como fariseo, Nicodemo estaba bien entrenado en la legislación y en la teología judía; por eso Jesús lo llamó un “maestro de Israel”, 3:10. El vino a Jesús de noche porque estaba temeroso de perder su reputación y posición. Cuando se piensa así, nuestros pensamientos están en completa oscuridad, porque todo lo que pensamos en cuanto a nuestra propia vida, gira siempre en lo que podamos ser o alcanzar. La palabra griega traducida como “de nuevo”, también se puede entender como de “arriba”. En cuanto al “agua”, puede referirse al nacimiento físico. Los hebreos usaban términos como “agua” y “gota” para describir el nacimiento natural. Como tal, la explicación responde al contexto, sin embargo, algunos ven aquí una referencia a la fe que se expresa en el bautismo en agua. No “para” la salvación sino a causa de “ella”. El Espíritu alude al nacimiento espiritual realizado a través del poder renovador y transformador del Espíritu Santo. ¡Gloria a Dios por Jesucristo!
Puedo añadir también lo siguiente: ¿Qué sabía Nicodemo acerca del Reino? Por medio de las Escrituras sabía que Dios lo regiría, que lo restauraría en la tierra y que pertenecería al pueblo de Dios. Jesús reveló a su devoto fariseo que el Reino sería para todo el mundo, Juan 3:16, no solo para los judíos, y que Nicodemo podía pertenecer a él si personalmente nacía de nuevo, Juan 3:5. Esto era un concepto revolucionario: el Reino es algo personal, no nacional ni étnico, y para entrar en él se requiere arrepentimiento y un renacer espiritual. Luego, Jesús anunció que el reino de Dios está en el corazón de los que le han confesado mediante la presencia del Espíritu Santo obrando en sus vidas, Lucas 17:21.
“Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”, Mateo 4:15-17.
Zabulón y Neftalí, eran dos ciudades principales de Galilea capturadas por el poderoso ejército de Asiria en los tiempos de los reyes. “En los días de Peka rey de Israel, vino Tiglat-pileser rey de los asirios, y tomó a Ijón, Abel-bet, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria.” II-Reyes 15:29. La invasión y traslado de sus tierras a otras latitudes, sucedió entre 560 y 530 A.C. Peka fue el decimoctavo gobernante en el norte, e hizo lo malo ante Dios, siendo invadido Israel por Tiglat–pileser III de Asiria. Esta invasión fue el inicio del fin de Israel, al anexarse a Asiria varios de los territorios del reino del norte y llevarse cautivos a muchos de sus súbditos.
“Ahora, pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza; dice: Pero es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra. Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual escogió”, Isaías 49:5-7. Antes de que el siervo Mesías naciera, Dios lo eligió para llevar la luz del evangelio, que es el mensaje de salvación al mundo.
Cristo ofreció salvación a todas las naciones y sus apóstoles comenzaron el movimiento misionero para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. La obra misionera en la actualidad continúa la Gran Comisión de Jesucristo, Mateo 28:18-20, llevando la luz del evangelio a todas las naciones. Este próximo domingo de adviento, la luz del mundo, que es Jesucristo, puede llegar a tu vida, porque has estado en espera por mucho tiempo y hoy es el día para que esta luz brille en tu corazón, en tu vida, en tu familia, porque ésta es Jesús.
Jesús es la luz del mundo, ven a la luz, no quieras perder el gozo perfecto que es él. Bendiciones sobreabundantes para todos.



