Pastor Hither A. Trinidad.
En este mes de febrero se escenifican en las principales ciudades de nuestro país las celebraciones de las fiestas del carnaval..
Entiendo que los que están de acuerdo con estas fiestas y participan, están en su pleno derecho de creer y hacer lo que les dicta su corazón, y los que no estamos de acuerdo debemos respetarlos aunque estamos en nuestro pleno derecho de expresar nuestra opinión.
Ambos grupos sabemos bien que tal celebración va en consonancia con la libertad de la carne, acción que es común y ponen en evidencia, también en otras celebraciones, los que entienden que pueden hacer con su cuerpo y su vida lo que les parece mejor, aunque esto vaya en detrimento de lo establecido por Dios el creador de todo lo que existe, incluso del hombre.
Siendo evidente que estamos viviendo tiempos de grandes catástrofes naturales, pandemias, guerras y situaciones económicas muy difíciles.
Siendo evidente que nuestro país constantemente se ve amenazado por los huracanes, además de los pronósticos de fuertes sismos.
Si estamos consientes de que sólo la mano de Dios puede librarnos y que toda dificultad se supera más facil cuando estamos en paz con nuestro creador
También es importante que estemos conscientes de que, con estas celebraciones del carnaval alejamos a Dios de nuestro escenario y desautorizamos su intervención a favor de nuestro país.
La triste muerte de Donaly Martínez, de 12 años de edad en el hecho sucedido recientemente en la celebración del carnaval en la ciudad de Santiago de Los Caballeros, debe ser tomado como punto referencia y aviso.
Hay otras referencias de muertes, de hechos confusos escenificados en las celebraciones de carnavales fuera de nuestro país.
Es de Gran preocupación saber que en estas celebraciones poco se puede hacer para controlar las pasiones de los que ya han demostrado en otros escenarios, que no tienen el debido respeto por el orden establecido ni por la vida humana.
En medio de las preocupantes condiciones emocionales que reina actualmente en nuestra sociedad, constituye un gran riesgo dar rienda suelta a la carne y con esta acción desautorizar a Dios de la dirección de los acontecimientos de nuestro país.
Después que no se escuche decir a las autoridades competentes:
..Si lo hubiéramos sabido. .




