Rodrigo Hernández vuelve a ser el Rodri que ganó el Balón de Oro

La clasificación de España a los cuartos de final, sellada con un emocionante triunfo por 1-0 ante la Portugal de Cristiano Ronaldo en Dallas, quedará grabada en la memoria colectiva gracias a la genialidad de Mikel Merino en el minuto 91. Tras recibir una asistencia quirúrgica de Ferran Torres, el navarro mandó el balón al fondo de la red y congeló por completo las aspiraciones de un rival que ya saboreaba la prórroga. El tanto cayó como un auténtico balde de agua fría, dejando a los lusos prácticamente sin margen de reacción ante el inminente pitido final.

Sin embargo, reducir el éxito de la Roja únicamente al chispazo de magia que conectó al valenciano con el goleador de la noche sería un análisis sumamente injusto. Para dimensionar la magnitud de esta victoria y el pase a la siguiente ronda, es obligatorio desviar la mirada hacia la sala de máquinas del equipo. Allí, en el centro del campo, emergió la imponente e indispensable figura de Rodrigo Hernández, quien firmó una actuación soberbia que sostuvo las esperanzas españolas durante todo el encuentro.

En una noche gris en la que Pedri no logró mostrar su versión más brillante, el mediocampista madrileño asumió los galones y se echó el equipo a la espalda. Con un despliegue de fútbol total, Rodri le recordó al planeta entero por qué fue el Balón de Oro 2024. Su jerarquía sobre el césped demostró de manera contundente que los fantasmas de las lesiones que tanto le atormentaron en el pasado reciente han quedado completamente en el olvido.

El regreso de Rodri a su máximo rendimiento es un motivo de fiesta no solo para la selección española, sino también para el Manchester City, que sigue con orgullo sus pasos desde la distancia. El conjunto inglés acusó notablemente la ausencia de su cerebro y mariscal de campo durante la pasada campaña, una baja sensible que terminó pesando en sus aspiraciones tanto en la Premier League como en la Champions League.

Ahora, con su timonel recuperado, los Citizens encaran el futuro con un optimismo renovado. Si el centrocampista mantiene este punto óptimo de fútbol, el City estará en condiciones inmejorables para dar batalla en todos los frentes de cara a la próxima temporada. Esta campaña será especialmente crucial, ya que marcará el inicio de la era post-Pep Guardiola bajo la dirección técnica de Enzo Maresca.

Se viene un gran duelo ante Bélgica 

Con Rodrigo Hernández en un estado de forma imperial y liderando al grupo, la Selección Española ya avista su próximo gran desafío en este Mundial 2026. La gran tarea pendiente para el combinado nacional de cara a esta exigente cita será recuperar la mejor versión de Lamine Yamal; el joven talento, llamado a marcar diferencias, todavía le debe una actuación superlativa a este torneo, y los cuartos de final se presentan como el escenario ideal para que vuelva por sus fueros y despliegue todo su potencial.

El rival a batir en esta ronda será la siempre peligrosa selección de Bélgica. Los «Diablos Rojos» llegan con la moral por las nubes tras certificar su clasificación de una manera incontestable: le dieron un auténtico repaso al combinado anfitrión, Estados Unidos, firmando un categórico 1-4 en la ciudad de Seattle. Este resultado deja claro que el conjunto belga no va a especular y que se encuentra en un momento de gracia de cara a la portería rival.

Ahora, el combinado dirigido por el técnico francés Rudi García se erige como el último escollo que tendrá que sortear la Roja si quiere sellar su pasaporte a las semifinales de la Copa del Mundo. Será un duelo de alta tensión táctica y física en el que ambos conjuntos se jugarán el todo por el todo, mientras observan de reojo lo que suceda en la otra llave de los cuartos de final, donde las selecciones de Francia y Marruecos protagonizarán un cruce de pronóstico reservado.

El enfrentamiento entre España y Bélgica cuenta con un místico trasfondo histórico en la máxima competición del fútbol, habiéndose visto las caras en dos ocasiones anteriores con un saldo perfectamente equilibrado de un triunfo para cada bando. El primer registro nos remonta a México 1986, precisamente en la ronda de cuartos de final, donde tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario, los belgas se impusieron por 5-4 en una agónica tanda de penaltis. Cuatro años más tarde, en Italia 1990, España lograría cobrarse su particular revancha al vencer en la fase de grupos. @mundiario