La guerra por el talento en los chips de memoria para inteligencia artificial se recrudece en Corea del Sur. Samsung está perdiendo a sus ingenieros clave ante SK Hynix, que este año repartirá bonificaciones récord de 476.000 dólares por empleado, gracias a los ingresos estratosféricos de sus memorias de alto ancho de banda (HBM, por sus siglas en inglés) que alimentan los aceleradores de Nvidia.
Claves de la operación
- El 81,5% de los trabajadores de la división de fundición planea irse. Una encuesta del sindicato revela que casi la mitad de toda la plantilla de semiconductores quiere cambiar de empresa en dos años.
- La brecha salarial es abismal. Mientras SK Hynix reparte el 10% del beneficio operativo en efectivo, la división de fundición de Samsung apenas obtendrá bonos de 135.000 dólares por cabeza.
- Samsung recurre a los tribunales. Un juzgado surcoreano ha prohibido a dos exempleados trabajar en SK Hynix durante 18 meses para proteger la «tecnología central nacional.
La trampa de la apuesta perdida por el HBM
La fuga de talento no es un fenómeno aislado: es el síntoma de una decisión estratégica que Samsung tomó en 2019 y que hoy le pasa factura. Aquel año la compañía redujo el equipo de memorias HBM convencida de que el mercado seguiría siendo un nicho. SK Hynix, en cambio, dobló la apuesta. Cuando el boom de la IA disparó la demanda de estos chips, la rival se convirtió en líder mundial y, el pasado mes de junio, desbancó brevemente a Samsung como la empresa más valiosa de Corea del Sur.
Ahora el éxodo amenaza una de las pocas ventajas que todavía conserva Samsung. Es el único fabricante de memorias del planeta que posee una división de fundición propia, capaz de producir los avanzados chips lógicos que integran las memorias HBM4. Si sigue perdiendo ingenieros de fundición, la colaboración interna entre sus divisiones de memoria y lógica se resentirá, justo cuando SK Hynix contrata masivamente a esos mismos perfiles para no depender solo de TSMC.
Bonificaciones desiguales y la desmoralización de la plantilla
Tras meses de tiras y aflojas con el sindicato, Samsung pactó en mayo repartir el 10,5% del beneficio operativo de la división de chips en bonos anuales durante diez años, pero mayoritariamente en acciones bloqueadas tres años. En la práctica, los trabajadores de la división de memoria recibirán unos 400.000 dólares por cabeza, mientras los de fundición se quedarán en 135.000, un tercio de lo que SK Hynix abona en efectivo.
La desmoralización es palpable. Un ingeniero de Samsung que lleva siete años en la empresa relata cómo antes era una estrella en su equipo y ahora él y sus compañeros se dedican a compartir consejos para redactar las candidaturas a las ofertas de su rival. «Nos avisamos mutuamente cuando sale la siguiente convocatoria de SK Hynix», confiesa bajo seudónimo por miedo a represalias.
El 81,5% de los ingenieros de fundición quiere irse y la mitad de la división de chips planea el salto. Samsung se juega su ventaja de ser el único fabricante de memoria con fundición propia.
Las cifras avalan el descontento. En abril, el jefe del sindicato de Samsung cifró en más de 200 los afiliados que ya habían dado el salto a SK Hynix en los cuatro meses anteriores. El foro anónimo Blind recoge a diario confesiones de ingenieros desencantados que planean la deserción.
La judicialización de la pugna no ha tardado en llegar. Un tribunal surcoreano dictó en julio una orden que impide a dos antiguos trabajadores de Samsung incorporarse a SK Hynix durante 18 meses. La sentencia esgrime que los semiconductores son una “tecnología central nacional” y que hay que proteger el orden del mercado. Pero la medida es un parche: la industria surcoreana necesitará 304.000 empleados en 2031 y ya arrastra un déficit de 54.000, según la asociación sectorial KSIA.
Análisis: Lo que está en juego más allá de Corea del Sur
La guerra de talento trasciende los parques tecnológicos de Yongin. Samsung, con décadas de presencia en España a través de su filial de electrónica de consumo, es uno de los proveedores de referencia de los centros de datos que operan en nuestro país. Cualquier tropiezo en su capacidad de innovación con las memorias HBM puede tensar aún más la cadena de suministro global, en un momento en que la demanda de chips para IA crece a triple dígito.
Desde esta redacción observamos que el caso refleja una lección de estrategia industrial. SK Hynix ha sabido rentabilizar su apuesta temprana y ahora emplea los beneficios récord para comprar el talento que su rival descuidó. Samsung, mientras tanto, intenta preservar por la vía judicial un capital humano que no ha sabido retener con incentivos competitivos. El resultado no solo decidirá quién fabrica las memorias del futuro: determinará la velocidad a la que la IA llega a las empresas y los hogares. Samsung y SK Hynix pelean con la munición más escasa del sector: los ingenieros. España, que aspira a levantar un ecosistema de semiconductores con el PERTE Chip, haría bien en tomar nota.
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