Lic. Marisol De La Cruz De León
Fundación Verdees Trabajando Por La Vida.
San Juan Bosco, nacido en 1815 en Becchi, Italia, dejó un legado indeleble como defensor de la educación y el bienestar de los jóvenes. Su vida, marcada por una profunda devoción y una incansable dedicación, se convirtió en un faro de esperanza para miles de niños y adolescentes desfavorecidos.
Desde su ordenación sacerdotal en 1841, Don Bosco se comprometió fervientemente a trabajar por la juventud. Su visión se cristalizó en la creación de los «oratorios», espacios donde los jóvenes podían encontrar educación, apoyo espiritual y actividades recreativas. Estos oratorios se convirtieron en el epicentro de su enfoque preventivo, diseñado para alejar a los jóvenes de las situaciones riesgosas.
En 1859, fundó la «Pía Sociedad de San Francisco de Sales», conocida como los Salesianos, una orden religiosa dedicada a la educación y la formación integral de los jóvenes. Los Salesianos se expandieron globalmente, estableciendo escuelas y oratorios en todo el mundo, continuando la misión de su fundador.
La pedagogía de Don Bosco se basaba en la razón, la religión y el afecto. Su método no solo abordaba la educación académica, sino que también se preocupaba por el desarrollo moral y espiritual de los jóvenes. Fomentaba un ambiente de confianza y apoyo, brindando a los jóvenes las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos de la vida.
Además de su labor educativa, Don Bosco abogó por la justicia social. Se involucró en la defensa de los derechos de los trabajadores y luchó por mejorar las condiciones de vida de los jóvenes en la sociedad industrial de la época.
Aunque falleció en 1888, el legado de San Juan Bosco continúa a través de las instituciones salesianas. Su canonización en 1934 reconoce su impacto perdurable en la educación y el cuidado de la juventud. Hoy, miles de jóvenes en todo el mundo se benefician de su legado, recordando a Don Bosco como el Padre y Maestro que iluminó sus vidas.



