En su primera declaración de gobierno ante el parlamento y antes de asistir a su primer Consejo Europeo, Scholz ha destacado que la política europea afecta al día a día de los ciudadanos y es cada vez más un tipo de política interna, ha mencionado una nueva «soberanía europea» y ha prometido que «Alemania no actuará sin consultar a los amigos franceses», subrayando el eje franco–alemán como pilar de la UE y que no habrá una ‘Ostpolitik’ alemana sin contar con Europa.
Scholz subrayó que «el éxito de Europa» es «nuestra preocupación nacional más importante». «Alemania tiene una responsabilidad especial al respecto, mis antecesores ya siguieron esta actitud, y eso también guiará mis acciones». Ha enfatizado además el papel de Estados Unidos como «nuestro socio más importante» en el mantenimiento de la seguridad y la paz en Europa y en todo el mundo. La amistad germano–estadounidense y la existencia de la OTAN son «la base indispensable de nuestra seguridad», fueron sus palabras, acompañadas de una vaga promesa respecto a la exigencia por parte de EE.UU. de un gasto mínimo del 2% en presupuesto militar: «invertiremos para lograr los objetivos de capacidad de la OTAN».
Con respecto a la amenaza rusa a Ucrania, el canciller ha renovado las advertencias a Moscú y ha advertido que la situación es «muy preocupante» y que cualquier violación de la integridad territorial de Ucrania «tendría un alto precio». Alemania, sus socios europeos y la comunidad transatlántica «hablarán con una sola voz» al respecto, ha anunciado. Scholz agregó la esperanza de que pueda haber un nuevo intento en el formato Normandía «para salir de la espiral de escalada».
En su primera declaración de gobierno ante el Bundestag, el canciller Olaf Scholz ha rechazado con vehemencia la impresión de que la crisis del coronavirus y sus consecuencias hayan provocado una división en la sociedad. Más bien, «una pequeña minoría extremista se alejó de nuestro Estado», ha dicho, «una pequeña minoría llena de odio». Y añadió, «no vamos a aguantar que una minoría de extremistas quiera imponernos su voluntad», en un tono beligerante en el que añadió también que «nuestra sociedad no está polarizada».
Según el canciller, el nuevo gobierno quiere verse a sí mismo como un gobierno de progreso técnico, social, y cultural. Ha puesto la lucha contra el cambio climático a la cabeza de su programa de gobierno y ha puesto en marcha la cuenta atrás: «faltan alrededor de 23 años para acabar con el uso de combustibles fósiles, que es la mayor transformación económica y técnica del último siglo». Anunció que la próxima década, «los años veinte», será «una década de cambio y remodelación». La coalición gubernamental formada por el SPD, los Verdes y el FDP quiere «crear nueva seguridad a través del cambio y garantizar la seguridad en el cambio», a pesar de que la mentalidad alemana se resiste a menudo a las innovaciones. Como muestra citó al kaiser Guillermo II, que dijo en una ocasión: «Yo creo en el caballo, el automóvil es un fenómeno pasajero».
Para lograr los objetivos de reducción de las emisiones de CO2, la producción de electricidad a partir de fuentes de energía renovables debe duplicarse para 2030. Scholz se ha servido de la coletilla que tan asiduamente pronunció Angela Merkel: «lo lograremos».

