Los cambios respecto al primer modelo, que afectan tanto a versión digital como a la que cuenta con lector de discos, son bastante leves y se limitan básicamente a los componentes empleados. La tecnológica también ha realizado cambios en los tornillos de la base, que en el nuevo modelo se podrán ajustar sin necesidad de utilizar destornillador gracias a la incorporación de un agarre en la parte superior.
Aunque, por el momento, solo hay noticias de que la primera revisión de la consola está disponible en Australia, es de esperar que dentro de poco comience a ser la que se comercialice en todos los mercados.
A este respecto, cabe recordar que, aunque hasta la fecha Sony ha conseguido comercializar más de 10 millones de PS5, la tecnológica nipona está teniendo problemas para cubrir la demanda de consolas de nueva generación. Según información compartida por ‘Bloomberg’ el pasado mayo, la empresa no espera poder colocar suficientes sistemas en estantes, al menos, hasta 2022.

