«El martes en Madrid, y a petición del secretario general de la OTAN, tendrá lugar una reunión entre Turquía, la OTAN, Suecia y Finlandia con participación de nuestro presidente. Esta reunión se realizará antes de la cumbre de la OTAN», confirmó Ibrahin Kalin, el portavoz de Erdogan, en una entrevista con medios turcos.
Ayer mismo, la primera minsitra sueca, Magdalena Andersson, reclamó a Ankara que levante su veto sobre el proceso de entrada, que los turcos justifican por la presunta protección que Suecia y Finlandia ofrecen a los terroristas kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y por el embargo de venta de armas impuesto en 2019 tras la incursión turca en el norte de Siria. Pero Erdogan también persigue que Estados Unidos le venda sus modernos cazabombarderos F-35, como recordaba hace unos días en ABC el corresponsal en Bruselas, Enrique Serbeto, destacando que las reticencias de Washington se debían, sobre todo, a que Ankara ha comprado a los rusos el sistema antiáreo S-400.
«Las candidaturas de Suecia y Finlandia fortalecerán a la OTAN, pero un aliado, Turquía, ha expresado preocupaciones específicas de seguridad, y debemos tenerlas en cuenta», explicaba ayer Stoltenberg. «Lo único que puedo prometer es que estamos trabajando lo más intensamente posible para encontrar una solución cuanto antes».
Estrategia de Erdogan
Temiendo que el empeoramiento de su situación sea la llave que abra las negociaciones, la comunidad kurda refugiada en Suecia, e integrada por unas 100.000 personas, ha comenzado a expresar su preocupación. «No queremos que los kurdos estén en la mesa de negociaciones», reclamó Shiyar Ali, representante escandinavo de las regiones kurdas del norte de Siria, en declaraciones a Reuters.
Como recordaba hace semanas el diario ‘The New York Times’, no se trata de la primera ocasión en la que Erdogan tensa negociaciones decisivas de la OTAN en busca de sus propios intereses. Ya en 2009, el presodente turco vetó el nombramiento de un secretario general de origen danés, afirmando que Dinamarca era demasiado tolerante con las caricaturas de Mahoma y lamentando, una vez más, sus vínculos con líderes kurdos. La situación salió entonces adelante después de que el expresidente de Estados Unidos Barack Obama asegurara a Erdogan que se nombraría a un turco para un puesto de responsabilidad en la Alianza.

