Suiza se suma al escudo aéreo: ya no hay países neutrales en Europa

«Nunca antes, desde que comenzamos a reunirnos en 2017, había empeorado tanto la situación de la seguridad en Europa», ha justificado la decisión la ministra Suiza de Defensa, Viola Amherd . Durante el encuentro mantenido en Berna con sus colegas de Austria y Alemania, en el marco de las consultas regulares que llevan a cabo los tres países de habla alemana, ha anunciado que Suiza se suma al Escudo de Defensa Aérea Europea , una iniciativa promovida por el canciller alemán Olaf Scholz para la cooperación informativa y logística, junto a las compras conjuntas de armamento, destinada a mejorar la capacidad europea de reacción a misiles disparados desde el este contra objetivos europeos o que accidentalmente lluevan desde esa dirección. Amherd ha aclarado que la adhesión de su país no supone el abandono de la neutralidad que lo distingue y que «nos excluye explícitamente de la participación en conflictos armados», pero no cabe duda de que la integración de los sistemas suizos de defensa aérea con los de otros 26 países europeos y en una estructura que se subordina a la OTAN , constituye un claro paso hacia el bando occidental y que aleja al país alpino de la presumida neutralidad. Suiza fue considerada neutral por primera vez al minal de la Guerra de los Treinta años, en 1648, y reconfirmada en el Congreso de Viena en 1815, cuando las potencias (Austria, Francia, Reino Unido y Rusia ) garantizaron ese estatus. Noticia Relacionada estandar No La guerra de Ucrania abre grietas en la neutralidad suiza Rosalía Sánchez Berna teme que su tradicional postura le acabe granjeando la enemistad de EE.UU. Austria, por cierto, también anunció el pasado 3 de julio que se suma a la iniciativa alemana del Escudo Aéreo Europeo, en otro movimiento que la aleja de la neutralidad y la acerca al bando de la Alianza Atlántica. Y si tenemos además en cuenta que Suecia y Finlandia , países que desde la II Guerra Mundial habían optado por la neutralidad, pacifismo y equidistancia entre las potencias, están completando su adhesión a la OTAN en un tiempo récord, podemos decir que la invasión rusa de Ucrania ha llevado a que los países neutrales se conviertan en una especie en extinción en Europa. Invitación a Ucrania Ucrania, el principal foco actual de conflicto, no escapa a esta tendencia. Hace sólo un año, en el verano de 2022, el presidente Zelenski todavía planteaba propuestas que contemplaban la posibilidad de una Ucrania neutral, miembro de la UE pero fuera de la OTAN. Esa situación habría equiparado a Ucrania con las de países como Chipre, Malta, Austria, Finlandia y Suecia. Pero en este ultimo año la situación ha evolucionado y ha lanzado a Ucrania muy lejos de la neutralidad, de la que también se han ido distanciando los países de ese grupo. En este verano de 2023, Zelenski llama desesperadamente a las puertas de la OTAN, solicitando ser invitado a la membresía en la cumbre que la Alianza está a punto de celebrar en Lituania. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha adelantado que tal invitación no será cursada. Cualquier estatus de neutralidad de un país europeo, así ha sucedido hasta ahora y así sería necesario en este contexto, debe estar basado en un acuerdo internacional pactado entre las potencias. Y la neutralidad no forma hoy parte del espíritu de los tiempos. Así lo ha entendido también Suiza, que ha respaldado las sanciones contra Rusia y se ha implicado en el entrenamiento de soldados ucranianos, para capacitarlos en la desactivación de minas explosivas. Escudo Aéreo Europeo Siempre tratando de preservar los beneficios de la neutralidad, ahora se suma al Escudo Aéreo Europeo, manteniendo el difícil equilibrio en lo que el presidente Ignazio Casis ha bautizado con el neologismo «neutralidad cooperativa», que viene a significar menos neutral en la práctica que en la teoría, pero que se aferra todavía a determinadas negativas, como la de no permitir a Alemania, España, Holanda y Dinamarca que transfieran a ucrania tanques y municiones de fabricación suiza o la prohibición a los aviones de la OTAN de sobrevolar su territorio. «La neutralidad suiza podría ser bastante más elástica de lo que vemos hasta ahora», dice Marco Jorio, historiador y autor del libro de reciente publicación titulado «Suiza y su neutralidad, una historia de 400 años». En su opinión, neutralidad no debe ser entendida como imparcialidad, y la parcialidad de Suiza resulta un bien bastante deseado, puesto que se trata de un país que cuenta con un potente músculo financiero y con un importante ejército, además de un sector de fabricación de armas que ocupa uno de los primeros puestos de las exportaciones globales. La población suiza, en todo caso, se abraza a la neutralidad y hace difícil que su gobierno adopte decisiones que la vulneren. Un estudio del Centro de Estudios de Seguridad de la Universidad ETH de Zúrich, llevado a cabo en 2021, mostró que el 96% de los suizos apoyaban la neutralidad y que el 85% la considera un valor inseparablemente ligado a la identidad del Estado suizo.