Tebas defiende su crítica a RMTV y rechaza cualquier sanción disciplinaria por parte del CSD

La confrontación institucional entre la patronal del fútbol profesional y el Consejo Superior de Deportes ha alcanzado una temperatura crítica sin visos de tregua. Horas después de que el presidente del CSD, José Manuel Rodríguez Uribes, calificara de inaceptable la comparación de Real Madrid TV con la propaganda del Tercer Reich y anunciara un estudio jurídico para depurar responsabilidades disciplinarias, Javier Tebas ha saltado a la palestra para contestar con extrema dureza. Lejos de entonar cualquier disculpa hacia la entidad de Chamartín, el mandatario de LaLiga ha devuelto el golpe exigiendo al dirigente estatal un ejercicio mínimo de rigor, neutralidad y coherencia en el desempeño de sus funciones.

El nuevo pronunciamiento de Tebas dinamita cualquier puente de entendimiento inmediato con el organismo gubernamental, evidenciando que el dirigente aragonés no piensa ceder un ápice en su pulso contra el relato blanco. Tras admitir con ironía que inicialmente no daba crédito a las filtraciones sobre un posible expediente sancionador en su contra, el titular de la patronal justificó su réplica para fijar precisiones doctrinales, recordando que la libertad de crítica ampara el análisis de estrategias mediáticas que, a su juicio, buscan condicionar de manera sistemática la labor del colectivo arbitral.

Para desarmar la tesis de Uribes sobre los supuestos límites infranqueables del debate democrático, Tebas recurrió a la hemeroteca política más reciente, señalando la existencia de una doble vara de medir según el emisor del mensaje. En su contestación pública, el presidente de LaLiga adjuntó dos publicaciones del ministro de Transportes, Óscar Puente —una del 23 de septiembre de 2025 alusiva a Telemadrid y otra del 29 de julio de 2026 sobre el dirigente Jorge Buxadé— en las que el integrante del Ejecutivo empleaba abiertamente referencias al aparato propagandístico de Joseph Goebbels sin suscitar reproche institucional alguno.

A esa documentación se sumaron dos intervenciones del portavoz socialista en el Congreso de los Diputados, Patxi López, fechadas en marzo de 2025 en una entrevista periodística y en septiembre de 2026 ante las cámaras de televisión. Tebas subrayó que tales menciones forman parte del uso habitual de la retórica política contemporánea, advirtiendo de que dispone de un arsenal aún más nutrido de declaraciones de cargos públicos en idéntico sentido para sostener que la alusión a metodologías de persuasión no constituye una anomalía censurable.

En este sentido, el líder de los clubes profesionales quiso blindar el perímetro exacto de sus palabras para neutralizar cualquier acusación de antisemitismo o difamación ideológica hacia la entidad merengue. «La comparación es con esas técnicas de propaganda, no con una ideología ni, por supuesto, con la afición madridista», recalcó Tebas, matizando que su reproche señalaba exclusivamente la reiteración de consignas, la selección sesgada de jugadas polémicas y la construcción deliberada de una narrativa de persecución arbitral en perjuicio del club blanco.

La exigencia de base jurídica frente al amago disciplinario

El núcleo de la respuesta de Tebas arremete de forma directa contra la viabilidad de una eventual intervención sancionadora por parte del Tribunal Administrativo del Deporte. El abogado oscense recordó al secretario de Estado que sostener que unas declaraciones desbordan el marco de la libertad de expresión demanda una argumentación jurídica sólida y desprovista de sesgos coyunturales, advirtiendo de que cualquier expediente incoado sin un sustento normativo indubitado incurriría en una flagrante arbitrariedad administrativa.

«Puede discrepar de mi análisis y de la referencia utilizada. Pero afirmar que queda fuera de la libertad de expresión exige una fundamentación que atienda al contenido completo y al contexto. Y cualquier eventual actuación disciplinaria necesita, además, una base jurídica concreta», espetó el presidente de LaLiga, rebajando el anuncio del Consejo a una mera maniobra de presión política que carece de encaje sancionador dentro del marco legal vigente de la Ley del Deporte.

El dirigente de la patronal insistió en que la investidura de la presidencia del CSD impone el deber de actuar como un árbitro imparcial del deporte nacional y no como una caja de resonancia de los intereses de determinados clubes. «Desde la presidencia del CSD cabe esperar rigor, imparcialidad y coherencia. La responsabilidad institucional exige un criterio consistente, con independencia de quién formule la crítica y de quién la reciba», concluyó Tebas en su alegato, elevando el tono de la discrepancia a un conflicto de competencias y principios democráticos.

El contraataque dialéctico ahonda la fractura interna que desangra las relaciones institucionales del fútbol español en una temporada marcada por la máxima crispación. Mientras el Real Madrid mantiene su exigencia de inhabilitación inmediata contra el mandatario por lo que considera un ultraje intolerable a su imagen centenaria, sectores de la patronal cierran filas con su líder para evitar que el Gobierno fije un precedente de tutela disciplinaria sobre las opiniones de sus cargos electos.

Con el CSD analizando los textos a través de su asesoría jurídica y Javier Tebas atrincherado en sus argumentos hemerográficos, el desenlace del conflicto amenaza con derivar en una batalla administrativa de largo recorrido. Lejos de replegarse ante la advertencia ministerial, el mandatario de LaLiga ha dejado constancia de que dará la batalla en todos los terrenos para defender su legitimidad de gestión, confirmando que la guerra de poder en los despachos del fútbol patrio no conoce el significado de la tregua. @mundiario