La campaña para las elecciones legislativas de Estados Unidos entra en su recta decisiva con una brecha cada vez más visible entre los asuntos que Donald Trump coloca en primer plano y las preocupaciones que los ciudadanos señalan en las encuestas.
El presidente afronta las semanas previas a las elecciones de mitad de mandato con unos índices de aprobación reducidos y con distintos sondeos nacionales que sitúan a los candidatos demócratas por delante de los republicanos en la llamada papeleta genérica. Esa medición no permite anticipar por sí sola qué partido controlará el Congreso, porque las elecciones se deciden distrito a distrito y estado a estado, pero sí ofrece una fotografía del clima político nacional.
La encuesta de Marist publicada el 23 de septiembre situó a los demócratas con un 53% frente al 41% de los republicanos entre los votantes registrados cuando se les preguntó por su preferencia para el Congreso. Otro sondeo de Emerson, realizado los días 21 y 22 de septiembre entre votantes probables, registró un 53% para los demócratas y un 42% para los republicanos.
No todos los estudios utilizan la misma muestra ni la misma metodología, por lo que las cifras no son directamente intercambiables. Pero varios de ellos apuntan a un mismo elemento: la valoración de Trump forma parte de la conversación sobre el voto legislativo.
El coste de la vida pesa más que otros asuntos
Uno de los principales problemas para el Partido Republicano aparece en el terreno económico. La inflación, los precios de los carburantes y el coste general de la vida ocupan un lugar destacado entre las preocupaciones de los ciudadanos.
Un sondeo de Reuters/Ipsos publicado el 21 de septiembre situó la aprobación de Trump en el 32%, mientras que el 62% desaprobaba su gestión. La encuesta también registró un deterioro de su valoración entre los republicanos respecto a la semana anterior.
El mismo estudio reflejó además una diferencia de ocho puntos en la papeleta genérica: 43% de los votantes registrados optaba por el candidato demócrata de su distrito frente al 35% que escogía al republicano. Este indicador proporciona una visión nacional, pero no reproduce las particularidades de las carreras concretas por los escaños de la Cámara y el Senado.
La economía aparece también como el principal asunto para los encuestados en el estudio de Emerson. Un 41% la señaló como su principal preocupación, por delante de otras cuestiones como la inmigración o la sanidad. Además, el 60% consideró que las políticas económicas de Trump estaban empeorando la situación económica, frente al 28% que opinó lo contrario.
La guerra de Irán añade presión
Otro de los asuntos que condicionan la valoración del presidente es la guerra de Irán. El conflicto aparece entre las cuestiones que los votantes consideran importantes de cara a noviembre y genera divisiones incluso dentro del electorado republicano.
Según Reuters/Ipsos, únicamente el 34% de los encuestados aprobaba los ataques estadounidenses contra Irán, mientras que el 82% consideraba que el conflicto probablemente se prolongaría durante un periodo extenso.
En el estudio de Emerson, la guerra de Irán fue precisamente el asunto que obtuvo una de las puntuaciones más altas cuando se preguntó a los votantes por la importancia de diferentes cuestiones a la hora de decidir su voto, por delante incluso de la inmigración.
Para Trump, la política exterior y la seguridad nacional continúan ocupando un espacio destacado. Sin embargo, las encuestas sugieren que una parte del electorado está evaluando esas decisiones junto a preocupaciones mucho más inmediatas, como el precio de la gasolina, los empleos y el coste de la vida.
El presidente sigue teniendo un apoyo importante dentro del Partido Republicano
Los datos no dibujan, sin embargo, un rechazo uniforme a Trump. El presidente mantiene niveles de apoyo elevados entre los votantes republicanos, especialmente en cuestiones como la inmigración.
El sondeo de Reuters/Ipsos encontró un 79% de apoyo entre republicanos a su gestión de la inmigración, aunque entre el conjunto de los estadounidenses el balance era muy diferente: un 36% aprobaba su actuación y un 55% la desaprobaba.
La encuesta de Marist también muestra que Trump sigue siendo un factor determinante para buena parte del electorado. El 45% de los votantes registrados afirmó que su voto para el Congreso sería principalmente un voto contra Trump, frente al 24% que lo consideraría principalmente un voto a favor del presidente. Entre los independientes, el 54% describió su voto en esos términos.
Esto explica por qué las elecciones de noviembre están siendo observadas también como un referéndum indirecto sobre la segunda presidencia de Trump, aunque formalmente los ciudadanos estén eligiendo representantes para el Congreso.
Una papeleta que será mucho más compleja que una encuesta nacional
Las elecciones del 3 de noviembre renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, además de numerosos cargos estatales. La papeleta genérica resulta especialmente útil para conocer el ambiente nacional, pero no permite traducir directamente una diferencia porcentual en un número concreto de escaños.
La razón es sencilla: el sistema electoral estadounidense está compuesto por cientos de carreras diferentes. Una variación relativamente pequeña en determinados distritos puede tener consecuencias muy distintas a escala nacional.
Por eso, los datos actuales deben interpretarse como una fotografía del momento y no como un pronóstico electoral. Los sondeos todavía pueden cambiar durante las semanas restantes de campaña y, además, cada estado presenta una combinación diferente de candidatos, temas y participación.
Trump continúa marcando la conversación
Mientras los votantes colocan la economía, los precios y la guerra entre sus principales preocupaciones, Trump continúa utilizando su enorme capacidad de comunicación para establecer la agenda política.
El presidente mantiene una presencia constante en Truth Social y en los medios, interviene directamente en cuestiones culturales y políticas y continúa impulsando asuntos que considera centrales para su proyecto. Esa estrategia le permite mantener movilizada a buena parte de su base, pero también hace que las elecciones legislativas estén estrechamente vinculadas a su propia figura.
Los datos de Marist reflejan precisamente esa personalización de la contienda: una parte importante de los estadounidenses afirma que su decisión para el Congreso está relacionada directamente con Trump.
La incógnita para las próximas semanas será cómo evolucione esa relación entre el presidente y los candidatos republicanos. Los comicios de noviembre no decidirán únicamente la composición de la Cámara y del Senado: también ofrecerán una nueva medición del respaldo ciudadano a las prioridades de la Administración Trump en la segunda mitad de su mandato.
Por ahora, los sondeos muestran una ventaja demócrata en la papeleta genérica y una aprobación presidencial debilitada, mientras los republicanos afrontan una campaña en la que el coste de la vida, la economía, los carburantes y la guerra de Irán compiten por la atención con los asuntos que Trump coloca en el centro del debate. @mundiario
