Trump da por roto el alto el fuego con Irán porque negociar con Teherán “es una pérdida de tiempo”

El frágil alto el fuego que EE UU e Irán rubricaron el pasado 17 de junio ha saltado por los aires. Apenas un mes después de la firma del memorando de entendimiento que debía abrir un periodo de negociación de 60 días, el presidente Donald Trump ha dado por concluida cualquier posibilidad de mantener la tregua y ha elevado al máximo el tono contra la República Islámica.

El presidente estadounidense aprovechó su presencia en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebrada en Ankara, Turquía, para anunciar que considera terminado el acuerdo y para cargar con extraordinaria dureza contra los dirigentes iraníes.

Para mí, esto se ha acabado”, afirmó al ser preguntado por los periodistas sobre el futuro del alto el fuego. Acto seguido calificó a los responsables del régimen iraní de “escoria”, aseguró que están dirigidos por “personas enfermas” y sostuvo que “si tuvieran un arma nuclear la utilizarían”.

Las declaraciones de Trump llegan después de una nueva cadena de acciones militares que ha reactivado el conflicto. Durante la madrugada, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait como represalia por los bombardeos ejecutados el día anterior por Washington sobre diversos objetivos en territorio iraní. EE UU había justificado esas operaciones como respuesta a los ataques atribuidos a Irán contra tres petroleros que navegaban por el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.

A su vez, medios oficiales iraníes informaron de nuevos bombardeos sobre dos instalaciones militares situadas en la provincia meridional de Bushehr, uno de los enclaves estratégicos del programa defensivo iraní. El intercambio de golpes ha terminado por dinamitar un acuerdo que ya mostraba claros signos de deterioro desde hacía varios días.

 

Trump sentencia la vía diplomática

El presidente estadounidense también dejó entrever que también ha perdido la confianza en cualquier negociación futura con Teherán. “No quiero tratar más con ellos”, aseguró. Aunque reconoció que sus enviados especiales, entre ellos Steve Witkoff y Jared Kushner, continúan abiertos a mantener contactos diplomáticos, dejó claro que, desde su punto de vista, cualquier intento de diálogo carece ya de utilidad.

“Pueden hablar todo lo que quieran, pero creo que están perdiendo el tiempo”, afirmó. Trump acusó además al régimen iraní de incumplir sistemáticamente los compromisos alcanzados durante las conversaciones. “Hacemos un acuerdo, todos aceptan que no habrá armas nucleares, y cuando salen ante la prensa dicen que nunca hablaron de eso. Son unos mentirosos”, denunció. Incluso llegó a describir el comportamiento de los dirigentes iraníes como “irracional”, asegurando que “hay algo que no funciona en ellos”.

La ruptura de la tregua no ha llegado de forma inesperada. Unas 24 horas antes, Washington ya había adoptado una decisión que comprometía seriamente el futuro del acuerdo al revocar el permiso provisional que permitía a Irán exportar petróleo en el marco del memorando firmado el 17 de junio.

Ese documento pretendía convertirse en la base para una negociación más amplia destinada a poner fin al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán. Sin embargo, la suspensión de las concesiones económicas y la reanudación de los enfrentamientos militares han terminado por dejar sin efecto el principal instrumento diplomático construido durante las últimas semanas.

Aliados divididos ante una nueva crisis

En Ankara, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, salió en defensa de la actuación de Washington. El ex primer ministro neerlandés consideró que la respuesta militar estadounidense era “absolutamente necesaria” después de que Irán hubiera atacado objetivos vinculados a la navegación internacional en el estrecho de Ormuz.

“Cuando existe un alto el fuego y una de las partes lo viola, es crucial responder con firmeza”, sostuvo Rutte, quien insistió además en que impedir que Teherán alcance capacidad nuclear continúa siendo uno de los principales objetivos estratégicos de la Alianza. También recordó que garantizar la libre circulación por el estrecho de Ormuz resulta esencial para la estabilidad económica mundial.

Aunque varios dirigentes respaldaron la posición de Estados Unidos, la escalada vuelve a evidenciar las diferencias existentes entre los socios occidentales respecto al conflicto en Oriente Próximo. El primer ministro canadiense, Mark Carney, responsabilizó directamente a Irán de haber roto el periodo de desescalada que se había abierto tras el fallecimiento del anterior líder supremo, Alí Jameneí.

En la misma línea se expresó el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, quien defendió que Europa debe apoyar a Estados Unidos si espera recibir respaldo frente a la amenaza rusa. Frente a esas posiciones, el presidente búlgaro, Rumen Radev, reclamó evitar nuevas escaladas tanto en Oriente Próximo como en otros escenarios de tensión internacional. @mundiario