Trump entra en pánico electoral: la subida de los combustibles amenaza con pasarle factura

Donald Trump ha convertido la recta final de la campaña en una batalla por el miedo y el bolsillo. Con su popularidad en mínimos y los demócratas ganando terreno en territorios tradicionalmente republicanos, el presidente trata de movilizar a sus votantes mientras la economía y la guerra contra Irán erosionan la confianza en su Administración. El problema para la Casa Blanca es que los mensajes más duros no parecen resolver las preocupaciones que condicionan el voto.

El encarecimiento de los combustibles amenaza con pasar factura al Partido Republicano, especialmente en las zonas rurales, donde el gasóleo resulta imprescindible para mantener en marcha tractores y maquinaria agrícola. Según los datos recogidos en la información electoral, la gasolina ha subido cerca de un 45% desde el inicio de la guerra contra Irán, mientras que el diésel acumula un incremento próximo al 80% desde comienzos de año.

Ante este escenario, Trump anunció en Kansas un programa de ayudas de 8.000 millones de dólares para aliviar los costes del combustible durante la cosecha. La medida busca ofrecer un respiro a los agricultores, pero también revela la dificultad de su Administración para contener una de las principales fuentes de descontento.

El anuncio llega en un momento especialmente delicado. Cuando el precio de llenar el depósito o producir alimentos aumenta, las promesas económicas pierden fuerza si no se traducen en un alivio perceptible. Además, el acuerdo anunciado por Trump con Vladímir Putin para liberar combustible apenas ha conseguido modificar los precios y ha provocado críticas dentro de su propio partido. Mike Pence, su antiguo vicepresidente, ha cuestionado una iniciativa que, a su juicio, beneficia a la maquinaria de guerra rusa.

El miedo como estrategia frente al avance demócrata

En su mitin de Kansas, Trump recurrió a los disturbios y los incendios en Francia para advertir de que Estados Unidos podría sufrir episodios de violencia si los republicanos pierden las elecciones. Sin aportar pruebas que sostengan esa predicción, el mandatario volvió a presentar a sus adversarios como una amenaza para el país y recuperó sus habituales ataques contra la inmigración y los musulmanes.

La estrategia pretende desplazar el debate desde la gestión económica hacia la seguridad y la confrontación ideológica. Sin embargo, también entraña riesgos: insistir en escenarios catastróficos puede movilizar a los votantes más fieles, pero difícilmente basta para convencer a quienes están preocupados por su poder adquisitivo.

La encuesta de Reuters e Ipsos citada en la información sitúa la aprobación presidencial en el 31%, su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca. En intención de voto entre los electores registrados, los demócratas aventajan a los republicanos por 47% frente a 35%. Estas cifras reflejan una tendencia preocupante para el presidente, aunque no garantizan por sí solas un resultado electoral concreto.

El control del Congreso, en juego

La campaña ha llevado a Trump a recorrer cerca de una veintena de Estados disputados, incluidos territorios históricamente republicanos como Kansas y Texas. En el primero, el demócrata Adam Hamilton aspira a romper casi un siglo de dominio conservador en las elecciones al Senado. En Texas, el republicano Ken Paxton afronta una contienda ajustada frente al demócrata James Talarico.

El objetivo demócrata es conquistar la Cámara de Representantes y disputar también la mayoría del Senado. Si lo consigue, la Administración Trump encontraría mayores obstáculos para aprobar su agenda legislativa y tendría que afrontar una supervisión parlamentaria más intensa.

El resultado de las midterms no determinará únicamente el equilibrio de poder en el Capitolio. También funcionará como un examen político de la presidencia: los votantes deberán decidir si respaldan el rumbo de Trump o utilizan las urnas para frenarle. A falta de dos semanas, el presidente intensifica sus ataques, pero la cuestión decisiva sigue siendo si conseguirá responder a las preocupaciones cotidianas de los estadounidenses. @mundiario