La decisión de Donald Trump de retirar 5.000 soldados de Alemania marca un punto de inflexión en las relaciones transatlánticas. En un contexto de tensiones por la guerra contra Irán, el enfrentamiento con el canciller Friedrich Merz evidencia un deterioro estratégico que pone a prueba la cohesión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y redefine el papel de EE UU en Europa.
La retirada de tropas estadounidenses supone la primera represalia que toma el presidente estadounidense, que en la última semana se ha mostrado más beligerante contra Merz, el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez o la primera ministra italiana Giorgia Meloni, por las reticencias de las principales potencias europeas a involucrarse en el conflicto en Oriente Próximo que las ha llevado, incluso, a no autorizar el uso de bases militares estadounidenses que estén implicadas en la guerra. Sin embargo, esta decisión que materializará el Pentágono ya modifica la arquitectura de seguridad europea.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ordena el repliegue de soldados “tras una revisión exhaustiva del despliegue en Europa y en reconocimiento de las necesidades y las condiciones sobre el terreno. Calculamos que la retirada se completará en los próximos seis a doce meses”, según ha explicado el portavoz de su departamento, Sean Parnell.
El detonante ha sido el choque verbal con Merz, quien cuestionó abiertamente la estrategia estadounidense en la guerra contra Irán e incluso llegó a asegurar en un encuentro con estudiantes que Washington parecía no tener “ninguna estrategia” cuando se lanzó al conflicto y que “toda una nación” estaba siendo “humillada” por el régimen iraní, “sobre todo, por la así denominada Guardia Revolucionaria”.
“Cree que no pasa nada si Irán tiene un arma nuclear. ¡No tiene ni idea de lo que está hablando!”, respondió el presidente estadounidense a través de su cuenta en la red Truth Social. “¡No es de extrañar que a Alemania le vaya tan mal, tanto económicamente como en otros aspectos!”, añadió, y el jueves por la noche había asomado a la prensa la posibilidad de reducir la presencia militar de EE UU en Europa, no solo en Alemania, sino también en otros países que considera han sido “muy malos” como España o Italia.
Alemania, epicentro de la presencia militar estadounidense
Las críticas del canciller alemán fueron percibidas en la Casa Blanca como un desafío directo, han sido respondidas con una medida tangible, a través de la reducción del contingente militar en el principal hub estadounidense en Europa. Durante años, las tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos se habían limitado a advertencias, reproches sobre gasto en defensa o disputas comerciales. Ahora, la respuesta adopta forma operativa y afecta a uno de los pilares de la disuasión occidental.
La relevancia de Alemania en el despliegue militar estadounidense es monumental. Con decenas de miles de efectivos, bases estratégicas como Ramstein y centros logísticos clave, el país ha sido durante décadas el núcleo de la proyección militar de Washington en Europa, Oriente Próximo y África.
Reducir esa presencia supone reconfigurar el equilibrio de fuerzas en el continente. Aunque el recorte anunciado no vulnera los límites legales establecidos por el Congreso estadounidense, fijados en un umbral mínimo de 76.000 soldados para garantizar la seguridad a ambos lados del Atlántico, sí envía una señal política clara sobre las prioridades de la Casa Blanca.
El movimiento se produce en un momento especialmente delicado para la OTAN. La guerra en Ucrania había reforzado la cohesión aliada bajo el mandato de Joe Biden y justificado un aumento de la presencia militar estadounidense en Europa. Sin embargo, la decisión de Washington apunta en sentido contrario, reabriendo el debate sobre la fiabilidad del compromiso estadounidense.
Además, las advertencias de Trump hacia otros países como España o Italia amplían el alcance del conflicto. La posibilidad de cierres de bases o nuevas retiradas sugiere que la medida contra Alemania podría no ser un caso aislado, sino parte de una estrategia más amplia de castigo sobre los aliados. @mundiario
