Donald Trump quiere que una parte de su campo de golf de West Palm Beach, en Florida, pase a formar parte de la infraestructura presidencial de Estados Unidos. La propuesta contempla crear junto al Trump International Golf Club un retiro permanente que puedan utilizar futuros presidentes para descansar, mantener reuniones de trabajo y recibir a mandatarios extranjeros, siguiendo un modelo similar al de Camp David.
La iniciativa fue trasladada a las autoridades del condado de Palm Beach por Harvey Oyer, abogado del club. El terreno sobre el que se proyectaría la residencia pertenece actualmente al condado y la propuesta plantea que una parte sea cedida al Gobierno federal. Trump asumiría, según el plan presentado, el coste de construir la residencia presidencial y las instalaciones asociadas.
La comparación con Camp David no es casual. La residencia situada en Maryland ha servido durante décadas como refugio presidencial y escenario de reuniones diplomáticas alejadas de Washington. En la carta presentada a las autoridades locales, los representantes del club llegaron a comparar el potencial del nuevo complejo con lugares como el Castillo de Windsor y el Palacio del Elíseo.
Una residencia pública junto a un negocio privado
La particularidad del proyecto está en cómo convivirían ambas partes. Según The Washington Post, la zona destinada al Gobierno sería utilizada como retiro presidencial, mientras que el resto del campo de golf continuaría bajo la gestión privada de la empresa de la familia Trump. Los futuros presidentes tendrían acceso al club y podrían utilizar las instalaciones durante sus estancias en Florida.
La Casa Blanca confirmó que el Gobierno está estudiando la posibilidad y destacó las condiciones de seguridad y ubicación del complejo. Entre los argumentos señalados están su cercanía al aeropuerto y a las fuerzas de seguridad, la ausencia de viviendas inmediatamente colindantes y las características de la propiedad para albergar reuniones presidenciales.
El calendario añade otro elemento llamativo: la residencia no estaría terminada durante el actual mandato de Trump. La propuesta está concebida para que sean sus sucesores quienes la utilicen, convirtiendo el complejo en una instalación presidencial permanente más allá de su paso por la Casa Blanca.
El proyecto también plantea interrogantes sobre la relación entre una instalación gubernamental y un negocio que seguiría vinculado a la familia del presidente. El propio Washington Post señala que el club privado podría beneficiarse comercialmente de su proximidad a una residencia utilizada regularmente por presidentes y delegaciones internacionales. Ese posible efecto económico forma parte del debate que acompañará a la propuesta mientras las autoridades analizan su viabilidad.
Si finalmente avanza, Estados Unidos podría sumar en Florida un nuevo espacio para la diplomacia presidencial sin sustituir necesariamente a Camp David. La propuesta de Trump combina así una instalación oficial financiada por él con un club privado que permanecería bajo control familiar, una fórmula poco habitual que obligará a definir con precisión dónde termina el retiro presidencial y dónde comienza el negocio privado. @mundiario
