El enfrentamiento entre Donald Trump y determinados medios estadounidenses ha dado un nuevo paso. El presidente de Estados Unidos anunció este viernes que CNN, MSNOW y Politico dejarán de tener acceso a la Casa Blanca con efecto inmediato, una medida que afecta directamente al trabajo de los periodistas que cubren la actividad presidencial.
La decisión se produjo mientras varios reporteros de estos medios se encontraban trabajando dentro de la propia Casa Blanca. De esta forma, el anuncio no solo supone una nueva disputa política entre Trump y la prensa, sino que tiene consecuencias directas sobre la cobertura diaria de la Presidencia.
Trump comunicó la medida a través de Truth Social. En su mensaje, justificó el veto señalando que estos medios publican de manera habitual lo que considera «fake news». También cuestionó su audiencia y credibilidad y los vinculó con supuestas prácticas de corrupción durante la Administración de Joe Biden.
El presidente estadounidense sostuvo además que los medios no deberían poder publicar lo que calificó como «ficciones y mentiras» sobre su Gobierno, la Administración Trump o Estados Unidos.
Sin embargo, en el mensaje utilizado para anunciar la prohibición no presentó pruebas concretas que demostraran esas acusaciones. Trump también dejó abierta la posibilidad de ampliar las restricciones a otros medios que, según su criterio, difundan información falsa.
El movimiento introduce así un elemento adicional en la relación entre la Casa Blanca y los periodistas que cubren al presidente: el acceso a determinadas actividades oficiales pasa a estar condicionado por el enfrentamiento entre la Administración y determinados medios.
Una estrategia que ya había afectado a otros medios
La medida tampoco aparece aislada. Durante esta etapa de su mandato, la Administración Trump ya había limitado la presencia de otros medios en determinados actos de la Casa Blanca.
Entre los afectados estuvieron Associated Press y Reuters, además de la edición estadounidense de The Huffington Post. En algunos casos, las restricciones estuvieron relacionadas con disputas sobre la terminología empleada para referirse al golfo de México, después de que algunos medios no adoptaran la denominación «golfo de América» impulsada por Trump.
Las acusaciones de publicar noticias falsas también han formado parte de anteriores enfrentamientos del presidente con medios críticos.
El acceso a la Casa Blanca, en el centro del conflicto
El alcance de esta decisión va más allá de los tres medios afectados. Los periodistas acreditados en la Casa Blanca desempeñan un papel esencial en la cobertura de las decisiones y declaraciones del Gobierno estadounidense.
Por ello, restringir su acceso modifica las condiciones en las que pueden desarrollar su trabajo y plantea nuevas preguntas sobre la relación entre la Administración Trump y la prensa.
El anuncio también evidencia hasta qué punto las acusaciones de «fake news» se han convertido en una herramienta habitual dentro de la confrontación entre el presidente y determinados medios. Ahora, esa disputa vuelve a traducirse en una medida concreta que afecta al acceso de periodistas a la sede presidencial. @mundiario

