Ucrania lanza un ataque masivo contra Moscú en plena jornada electoral rusa

La guerra de Ucrania ha vuelto a golpear el corazón de Rusia en un momento especialmente sensible. Ucrania ha lanzado uno de sus mayores ataques con drones contra Moscú y su región precisamente durante la última jornada de las elecciones legislativas rusas, en una operación que ha provocado víctimas mortales, decenas de heridos y daños en infraestructuras estratégicas.

Las autoridades rusas han presentado la ofensiva como un intento de alterar el desarrollo de los comicios. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, la ha descrito como el mayor ataque con drones sufrido por la capital y ha asegurado que cientos de aparatos tenían como objetivo la ciudad. El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, ha informado de la interceptación de más de 1.600 drones en diferentes zonas del país.

El balance provisional deja al menos dos muertos y alrededor de una veintena de heridos en la región de Moscú. Además, una parte de la refinería de Kapotnia, una instalación fundamental para el abastecimiento energético de la capital, resultó dañada.

El momento elegido para el ataque añade una dimensión especialmente relevante a la operación. Rusia celebra este domingo la tercera y última jornada de sus elecciones parlamentarias, unos comicios que sirven para renovar los 450 escaños de la Duma Estatal.

El ataque se produjo durante las primeras horas del día y obligó a activar los sistemas de defensa aérea en Moscú y en numerosos puntos de la región. Las autoridades rusas informaron de explosiones, incendios y daños en edificios residenciales.

Sobianin sostuvo que la ofensiva tenía como objetivo perturbar la jornada electoral, aunque afirmó que las defensas rusas habían conseguido impedir que los atacantes alcanzaran sus objetivos principales. La votación, según las autoridades, continuó con normalidad en la capital pese a la oleada de drones.

La coincidencia temporal entre el ataque y las elecciones convierte la ofensiva en uno de los episodios más significativos de esta nueva fase de la guerra aérea entre Rusia y Ucrania.

Una refinería estratégica, entre los objetivos

Uno de los puntos afectados ha sido la refinería de petróleo de Moscú, situada en el área de Kapotnia. El alcalde de la capital confirmó que una instalación del complejo sufrió daños como consecuencia del ataque.

La planta tiene una importancia considerable para el suministro energético de Moscú. Según datos recogidos por diversas agencias, la refinería procesó 11,6 millones de toneladas de petróleo en 2024 y produjo millones de toneladas de gasolina y diésel.

 

Los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas se han intensificado durante los últimos meses. Kiev pretende con esta campaña afectar a infraestructuras que considera esenciales para financiar y sostener el esfuerzo bélico ruso.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó posteriormente que sus fuerzas habían atacado instalaciones petroleras y logísticas en la región de Moscú. Según su versión, la operación buscaba golpear infraestructuras que generan recursos para mantener la guerra.

El ataque llega mientras Putin mide el apoyo electoral

La ofensiva coincide con unas elecciones parlamentarias de especial importancia política para el Kremlin. Son los primeros comicios legislativos celebrados en Rusia desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.

Los ciudadanos están llamados a elegir los 450 diputados de la Duma, aunque la competición electoral se desarrolla en un escenario fuertemente condicionado por la guerra y por la ausencia de una oposición significativa al poder de Vladímir Putin. La formación oficialista Rusia Unida parte con una posición dominante.

El Kremlin ha utilizado además la guerra como uno de los principales argumentos de movilización. Putin ha llamado a los ciudadanos a votar y ha presentado la participación electoral como una forma de respaldar al país frente a sus adversarios.

Por eso, el ataque sobre Moscú durante la última jornada de votación tiene también un fuerte componente simbólico, aunque las autoridades rusas y las ucranianas ofrecen interpretaciones diferentes sobre sus objetivos.

Moscú vuelve a estar bajo presión

El ataque de este domingo deja además una imagen difícil de ignorar: la capital rusa ha sido alcanzada en una jornada electoral y una infraestructura energética esencial ha sufrido daños.

Aunque las autoridades rusas aseguran que la mayor parte de los drones fueron interceptados, varios aparatos consiguieron superar las defensas y provocar víctimas y daños materiales.

Para Ucrania, la operación supone una nueva oportunidad para demostrar su capacidad de atacar objetivos estratégicos dentro de Rusia. Para el Kremlin, representa un desafío de seguridad en un momento en el que el Gobierno busca transmitir control y estabilidad durante las elecciones.

La ofensiva demuestra, en cualquier caso, que la guerra está lejos de limitarse al frente ucraniano. Moscú se ha convertido cada vez más en un objetivo de los ataques de largo alcance de Kiev, mientras Rusia continúa respondiendo con sus propios bombardeos.

El resultado es una guerra en la que la distancia entre el frente y las grandes ciudades deja de ser una garantía de seguridad. Y este domingo, mientras millones de rusos acudían a votar, la guerra volvió a hacerse visible en el corazón mismo del país. @mundiario