Un dron ruso alcanza la sede de la inteligencia ucraniana en Kiev y deja 12 heridos

La guerra vuelve a golpear uno de los lugares más sensibles del poder ucraniano. Un dron ruso alcanzó este viernes el edificio central del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), situado en la calle Volodymyrska, frente a la catedral de Santa Sofía de Kiev.

El impacto no alcanzó al responsable del organismo, Oleksandr Poklad, aunque el alcalde de la capital, Vitali Klitschko, informó de al menos doce personas heridas. El presidente Volodímir Zelenski confirmó el ataque y adelantó que Ucrania prepara una respuesta contra Rusia que, según sus palabras, deberá ser «adecuada y tangible».

Más allá de los daños materiales, el lugar elegido tiene una fuerte carga estratégica. El SBU es una de las principales estructuras de seguridad del Estado ucraniano y desempeña funciones de inteligencia, contrainteligencia y lucha antiterrorista. Atacar su sede central supone, por tanto, golpear un símbolo del aparato de seguridad en el centro de la capital.

Kiev afronta una nueva generación de drones

El ataque forma parte de una campaña aérea que mantiene bajo presión a Kiev desde hace aproximadamente diez días. Las autoridades y medios locales han alertado de la utilización de drones rusos más rápidos y con mayor autonomía que los Shahed empleados habitualmente.

Estas aeronaves, según las informaciones difundidas desde Ucrania, incorporan propulsión a reacción y pueden reducir el tiempo disponible para que los sistemas antiaéreos detecten e intercepten la amenaza. Su velocidad las acerca, en términos operativos, a algunos de los desafíos que plantean los misiles de crucero.

La ofensiva tampoco se ha limitado a instalaciones militares. Durante la madrugada, un ataque alcanzó un almacén de ayuda humanitaria de la Organización Mundial de la Salud en la región de Kiev. El recinto almacenaba medicamentos destinados a zonas próximas al frente. Además, Rusia atacó infraestructuras logísticas, portuarias y energéticas en Kiev y Odesa. En esta última región murió una persona y otras cinco resultaron heridas, entre ellas un menor.

Un golpe externo mientras crece la fractura interna

El momento elegido añade otra dimensión al ataque. El SBU atraviesa una crisis después del enfrentamiento registrado el miércoles entre sus agentes de élite y efectivos de la Dirección Principal de Inteligencia (GUR), dependiente del Ministerio de Defensa.

Los dos organismos mantienen competencias diferentes, pero su rivalidad ha quedado expuesta tras un tiroteo durante una operación relacionada con Stepán Kaplunov, integrante del Cuerpo de Voluntarios Rusos. Al menos tres miembros del GUR resultaron heridos.

Las versiones sobre lo ocurrido son contradictorias y todavía existen interrogantes sobre quién ordenó la operación y cuáles eran sus objetivos. Zelenski ha exigido una investigación interna en ambos servicios.

El resultado es especialmente delicado para Kiev: mientras Rusia intensifica los ataques sobre la capital, las instituciones encargadas de proteger al Estado afrontan sus propias disputas. El golpe contra el SBU convierte así una semana ya convulsa en un nuevo desafío para la seguridad ucraniana. @mundiario