Un mensaje de esperanza.

Por : El Pastor  Héctor Contreras
Para El Gran Santo Domingo.com

I-Pedro 4:12-13.

¿Qué hacer cuando llega la prueba? Más gente ha muerto por  su fe durante este siglo que durante todos los siglos anteriores juntos.

Miles de creyentes murieron en el África Oriental, primeramente durante la rebelión de los Mau-Mau y luego durante el reino de terror de Idi Amin.

Millones más sufrieron bajo los gobiernos soviéticos y chino. Y la persecución todavía continúa en algunos lugares. Aún quedan países en los que se pone a los conversos en la cárcel y se les tortura.

Esa realidad por sí sola hace que esta primera carta del apóstol Pedro sea sobriamente relevante para los lectores de la Biblia en este tiempo.

Acerca de ésto, el apóstol Pablo escribió lo siguiente: “Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia”, Romanos 4:18.

Al plasmar estas palabras, Pablo se refiere a las promesas de Dios para su siervo Abraham. Fueron muchos los sufrimientos y vicisitudes que tuvo que pasar este hombre de Dios, a quien se le apodó: “El padre de la fe”. Cuando el apóstol dice “Contra esperanza”, significa que es lo contrario de cualquier expectativa humana.

En esperanza: Aguardando que Dios cumpla sus promesas y propósitos cada vida que ha sido llamada para servir en su reino. 

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”, I-Pedro 4:12-13.

Estos versos nos enseñan que debemos considerar una bendición cualquier reproche o sufrimiento que podamos padecer en el nombre de Cristo Jesús.

La fe en la persona de Cristo y en la obra redentora en nuestro favor, permite al creyente mantenerse firme en su rechazo al mundo.

Este rechazo puede hasta costarle la vida. Los que están firmes en la fe en Cristo Jesús, glorifican a Dios y consideran una bendición mantenerse firmes junto a su Señor. Tal posición a favor de Cristo es precedida por la negación de los deseos carnales de manera que el Espíritu Santo mantenga la primacía en la vida del creyente. 

Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley en los profetas están escritas; teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos”, Hechos 24:14-15.

En su defensa ante Félix, Pablo habla que los seguidores de Jesús no rechazan las Escrituras judías. Ellos simplemente las entendían bajo una nueva luz. Jesucristo de Nazaret era el Mesías.

Su venida no obedecía al interés nacional judío, y su reino incluía a todas las naciones. Sobre este tema, fue el mismo Señor, Jesucristo, que dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”, Mateo 5:17

El imperativo negativo indica que alguna gente, perturbada por las enseñanzas de Jesús, lo acusó de estar abrogando la ley y los profetas.

Sin embargo, el Señor vino para cumplir lo que se había dicho de Él en el Antiguo Testamento, en el sentido de completar su parcial revelación, al realizar sus predicciones mesiánicas y ofrecer la verdadera interpretación de sus preceptos morales.

Cuando Jesús habla de la “iota” griega como la hebrea “yod”, las letras más pequeñas en sus respectivos alfabetos. Una tilde en una pequeña marca usada para distinguir algunas letras hebreas. 

Ampliando un poco más el contenido de Pedro en I-Pedro 4:12-13, descrito anteriormente, veamos la siguiente declaración: “Y en esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volverá a levantar, Para que el resto de los hombres busquen al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre.

Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”, Hechos 15:15-18. Tanto los apóstoles como los ancianos, se hallaban reunidos en el concilio de Jerusalén y Jacobo hace la declaración de lo que antes se había escrito en el AT.

Es una clara profecía sobre la salvación de los gentiles. 

La reconstrucción y restauración del tabernáculo de David, alude a la edificación de la Iglesia, que al principio estuvo integrada por judíos, pero que ahora incluía a muchos gentiles.

Es, pues la Iglesia, el vehículo a través del cual nosotros podemos conocer a Dios

En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y los edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto”, Amós 9:11-12.

En aquel día; con esto se enfatizan sus bendiciones, no sus juicios. El tabernáculo de David era literalmente una “cabaña” o “choza”, construída con ramas de árboles.

El tabernáculo representaba a la dinastía de David y sus descendientes, lo que con mayor frecuencia se designa como la “casa de David”, II-Samuel 7: 5 y 11, que dicen así: “Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? Y desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa”. 

Dios no quería que David construyera una “casa” para Él. ¿Por qué razón no quería Dios que David construyera un templo para Él? Porque su trabajo era unificar y guiar al pueblo de Israel y destruir a sus enemigos.

Esta tarea requería que David derramara mucha sangre. Dios no quería que un guerrero construyera su templo, esto lo encontramos a continuación: “Más Dios me dijo: Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre”, I-Crónicas 28:3

Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué te has hecho como forastero en la tierra, y como caminante que se retira para pasar la noche?”, Jeremías 14:8. Como ayer, también hoy, debemos tener esperanza en Dios, el cual también se convierte en nuestro “Guardador” en las buenas y en las malas.

Dios, por medio de Jesucristo, su amado Hijo es nuestra esperanza; es vida en medio de la aflicción o el dolor.  Dios hoy, es tu esperanza y guardador. ¡Confía y Él hará!   

Que nuestro Dios Padre, bendiga en abundancia a cada lector de este mensaje.

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