Una cesión que deja entrever muchas cosas

Franco Mastantuono jugará la próxima temporada cedido en la Fiorentina. Apenas un año después de que el Real Madrid desembolsara 63 millones de euros para hacerse con una de las mayores promesas del fútbol argentino, el club ha decidido que lo mejor para su desarrollo es marcharse a otro equipo. Una decisión que, lejos de cerrar el debate, vuelve a poner el foco sobre un fichaje que desde el primer día estuvo rodeado de interrogantes.

Las críticas no nacieron ahora. Llegaron en el mismo momento en el que el Real Madrid decidió invertir una cifra superior a los 60 millones de euros por un futbolista que apenas había disputado 22 partidos con el primer equipo de River Plate. Es cierto que dejó siete goles y cuatro asistencias y que su talento parecía fuera de toda duda, pero la sensación era que el club estaba pagando por lo que esperaba que fuese, no por lo que realmente había demostrado hasta ese momento.

Esa política no es nueva. El Real Madrid lleva años intentando adelantarse al mercado para evitar que las grandes promesas sudamericanas se disparen de precio o terminen en otro gigante europeo. El problema es que, en ocasiones, esa carrera por llegar primero provoca que se paguen cifras propias de una estrella consolidada por futbolistas que todavía están en pleno proceso de formación.

Sobre el césped, la primera temporada de Mastantuono tampoco ayudó a justificar semejante inversión. Xabi Alonso apostó por él desde el principio, pero el argentino nunca terminó de responder a las expectativas. La pubalgia condicionó parte de su adaptación, aunque tampoco logró aprovechar las oportunidades cuando estuvo disponible. Posteriormente, con Álvaro Arbeloa en el banquillo, perdió todavía más protagonismo hasta quedar relegado a un papel prácticamente residual.

El golpe más duro llegó con la selección argentina. Pese a pertenecer al Real Madrid y haber sido uno de los fichajes más mediáticos del fútbol mundial, Lionel Scaloni decidió dejarlo fuera de la convocatoria para el Mundial. Una decisión que reflejó que ni siquiera el seleccionador argentino consideraba que estuviera preparado para competir al máximo nivel.

Ahora, con José Mourinho al frente del proyecto, el club tampoco le ha encontrado sitio. Tras la salida de Gonzalo, el argentino se convierte en el segundo atacante que abandona la plantilla este verano, aunque en su caso lo hace en forma de cesión rumbo a la Fiorentina.

La operación, además, evidencia que el Real Madrid sigue pagando el precio de una apuesta que, por ahora, no ha salido como esperaba. El acuerdo establece que el conjunto blanco abonará el 50 % del salario de Mastantuono durante su cesión, mientras que la Fiorentina asumirá la otra mitad. Es decir, el Madrid no solo afrontó un desembolso de 63 millones de euros por su fichaje, sino que también seguirá soportando parte de su coste salarial mientras otro club intenta desarrollar a un futbolista que todavía no ha conseguido hacerse un hueco en el Bernabéu.

Eso no significa que Mastantuono no pueda triunfar. Tiene edad, calidad y margen de crecimiento para darle la vuelta a la situación. Pero tampoco puede ignorarse que, un año después de convertirse en uno de los fichajes más caros de la historia del fútbol argentino, su destino sea una cesión para intentar recuperar la confianza y los minutos que no encontró en el Real Madrid.

Quizá el mayor problema no sea Mastantuono, sino la obsesión de los grandes clubes europeos por fichar cuanto antes a cualquier talento que destaque en Sudamérica. El miedo a que explote en su país o a que termine firmando por otro gigante del continente ha provocado una auténtica carrera por invertir cantidades desorbitadas en jugadores que todavía están lejos de ser una realidad. Algunos, como Vinicius o Rodrygo, acabaron justificando la apuesta. Otros, como Reinier, nunca lograron hacerlo.

Mastantuono todavía puede cambiar el rumbo de su historia. Pero su cesión deja una pregunta que resulta imposible esquivar: si un futbolista necesita marcharse un año después de costar 63 millones de euros y el club que lo fichó sigue pagando la mitad de su salario para que juegue en otro equipo, ¿de verdad aquella operación estaba tan madura como para desembolsar semejante cantidad? Esa es la gran duda que deja esta cesión, y el tiempo será el único que dicte sentencia. @mundiario