Varapalo a Trump en las midterms: los demócratas conquistan la Cámara de Representantes y feudos clave

Los demócratas han conseguido recuperar el control de la Cámara de Representantes de EE UU en las elecciones de medio mandato, según las proyecciones de NBC News. La cadena estima que el partido podría alcanzar aproximadamente los 244 escaños, una cifra todavía susceptible de pequeños ajustes en el recuento, pero suficientemente holgada para superar los 218 diputados que garantizan la mayoría. La victoria devuelve a la oposición el control de una de las dos cámaras del Congreso y abre una nueva etapa de confrontación institucional con Donald Trump.

El resultado representa un golpe político para el presidente republicano, que afrontaba estas elecciones como un plebiscito a su segundo mandato. Los votantes han castigado, según los primeros análisis de los medios de comunicación, el rumbo de la Administración Trump, marcado por la ofensiva contra la inmigración, la guerra con Irán y los aranceles impuestos a aliados comerciales, que han contribuido a encarecer productos básicos, combustible y otros bienes. La preocupación por el coste de la vida y el desgaste de Trump han terminado convirtiéndose en factores centrales de la campaña.

La oposición ha logrado, además, imponerse en distritos que el Partido Republicano consideraba seguros y en territorios donde Trump había obtenido ventajas de dos dígitos en las presidenciales de 2024. Los demócratas han resistido en buena parte de los escaños que debían defender y han aprovechado las divisiones y el descontento con el Gobierno para ensanchar su mapa electoral. La recuperación de la Cámara baja confirma que la movilización contra el presidente ha ido más allá de los bastiones tradicionales del partido.

La nueva mayoría tendrá consecuencias inmediatas para la Casa Blanca. Cuando los representantes electos tomen posesión el próximo 3 de enero, los republicanos dejarán de controlar simultáneamente las dos cámaras del Congreso por primera vez desde el regreso de Trump al poder. Hasta ahora, la mayoría conservadora había ofrecido al presidente un amplio margen para impulsar su agenda, reducir estructuras federales, imponer aranceles y modificar decisiones presupuestarias sin encontrar una resistencia parlamentaria de entidad.

 

El Congreso calienta motores para fiscalizar a Trump

El cambio de manos de la Cámara permitirá a los demócratas dirigir sus comisiones y recuperar la capacidad de abrir investigaciones, convocar comparecencias y emitir citaciones. La supervisión de la Administración, los negocios de la familia Trump y las decisiones del Ejecutivo se convertirán previsiblemente en algunos de los principales frentes de la nueva legislatura. El Comité de Supervisión, que podría quedar en manos del demócrata Robert Garcia, ya ha anticipado su intención de examinar posibles conflictos de intereses, los negocios vinculados a las criptomonedas del presidente, las actuaciones de los organismos de inmigración y los documentos relacionados con Jeffrey Epstein.

El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, se perfila como próximo presidente de la Mesa y podría convertirse el 3 de enero en el primer afroamericano que ocupa ese puesto. Su ascenso simbolizaría la recuperación de poder de la cúpula mainstream de un partido que llevaba desde 2022 en una impotente condición de minoría, y que ahora tendrá capacidad para condicionar la agenda legislativa y someter a escrutinio a un Ejecutivo al que la prensa le ha perdido la pista.

El fantasma de un nuevo proceso de destitución contra Trump también ha reaparecido en el debate demócrata. Algunos representantes han defendido abrir esa vía, aunque en el seno del partido no existe todavía un consenso sobre su conveniencia política. Jeffries ha evitado cerrar la puerta, pero tampoco ha comprometido a la nueva mayoría con una iniciativa de impeachment.

La guerra de los mapas electorales no frena a los demócratas

La victoria tiene especial relevancia porque la disputa por la Cámara se desarrolló en un contexto de rediseño de distritos electorales que, en principio, ofrecía ventajas a los republicanos. Trump alentó a sus aliados en Texas a modificar los límites de los distritos para facilitar la elección de más congresistas conservadores. Otros estados gobernados por republicanos, como Florida, Carolina del Norte, Tennessee, Alabama, Luisiana y Misuri, también participaron en esa batalla por alterar el mapa electoral, pero hasta ahora sin muchos éxitos. En Florida, los escaños de las dos circunscripciones sometidas al gerrymandering quedaron en manos opositoras, con las demócratas Kathy Castor y Pia Dandiya.

A la reestructuración del mapa electoral los demócratas respondieron desde California, donde el gobernador Gavin Newsom y otras figuras del partido impulsaron la Proposición 50, que permitió aprobar un nuevo trazado de distritos favorable a aprovechar uno de los estados que más asientos aporta al Congreso. La estrategia contribuyó a neutralizar parte de la ventaja republicana y facilitó la recuperación de escaños que estaban en manos del partido de Trump. La batalla por el diseño de los mapas, lejos de quedar resuelta con estas elecciones, amenaza con prolongarse durante la próxima legislatura.

La victoria demócrata también ha alcanzado otras contiendas relevantes. Roy Cooper ha recuperado para su partido un escaño clave en el Senado por Carolina del Norte, mientras que John Ossoff ha logrado conservar su puesto en Georgia. En Nuevo Hampshire, el demócrata Chris Pappas se ha impuesto en una carrera que los republicanos aspiraban a convertir en una oportunidad para ampliar su representación.

El Senado sigue en disputa y la Casa Blanca intenta amortiguar el golpe

La Cámara de Representantes no es el único frente de la noche electoral. Los demócratas también aspiran a recuperar el Senado, aunque las proyecciones disponibles todavía no permiten dar por resuelto el control de la Cámara Alta. La batalla se concentra en varios estados tradicionalmente republicanos, donde los candidatos de la oposición han conseguido convertir carreras que parecían poco competitivas en disputas abiertas. Entre ellas figuran Texas, Kansas, Iowa, Míchigan y Alaska.

La incertidumbre contrasta con la claridad del resultado en la Cámara baja. Para los demócratas, hacerse con el Senado supondría recuperar el control completo del Congreso y aumentar su capacidad para bloquear nombramientos y decisiones presidenciales. Por ahora, sin embargo, la victoria en la Cámara de Representantes constituye el principal resultado confirmado por las proyecciones citadas.

La reacción de la Casa Blanca ha evidenciado la dimensión del revés. En un mensaje dirigido a los periodistas, el entorno presidencial ha intentado desvincular a Trump de las derrotas, subrayando que el presidente no figuraba en las papeletas y que había hecho campaña por los candidatos republicanos. @mundiario