Víctor Muñoz hace de las suyas como el comodín total del Liverpool de Iraola

Víctor Muñoz no cruzó las puertas de Anfield para desempeñar un rol secundario ni conformarse con minutos residuales en la rotación. En apenas dos meses de competición oficial, el atacante español de 23 años se ha erigido en uno de los grandes baluartes ofensivos del Liverpool de Andoni Iraola, asumiendo galones de protagonista absoluto y consolidando una regularidad asombrosa con nueve titularidades en los diez primeros encuentros de la temporada. Su actuación en el Gtech Community Stadium frente al Brentford (1-2) representó la consagración definitiva de un futbolista descarado, vertical e imprevisible que volvió a acudir al rescate de los suyos cuando el panorama pintaba más oscuro.

El choque ante los Bees ratificó las virtudes que llevaron a la dirección deportiva Red a desembolsar 40 millones de euros por sus servicios durante el pasado mercado estival, una cifra que hoy se percibe como una auténtica ganga dentro del inflacionista mercado británico. En un fútbol contemporáneo donde escasean los extremos puros capaces de desbordar por aceleración y atrevimiento en el uno contra uno, el canterano del Real Madrid ofreció un recital constante por el costado diestro. El lateral local Keane Lewis-Potter sufrió un auténtico calvario para contener sus arrancadas, viéndose superado hasta en cinco ocasiones antes de cumplirse los tres cuartos de hora de juego.

La aportación del campeón del mundo con la selección española trascendió lo estético para convertirse en el punto de inflexión del encuentro. Tras forzar un penalti vital semanas atrás frente al Newcastle y estrenar su cuenta realizadora ante el Nottingham Forest, Víctor Muñoz volvió a ponerse la capa de héroe fabricando el tanto de la igualada. La jugada reflejó su repertorio táctico: arrancó abierto pegado a la línea de cal, trazó una diagonal venenosa hacia el carril interior, sentó a su par con un quiebro eléctrico y colocó un disparo raso y ajustado con rosca al palo largo que hizo inútil la estirada de Caoimhin Kelleher.

«Intento ayudar siempre al equipo cuando estoy en el campo, dejarme la piel por esta camiseta. La verdad es que veníamos a un estadio complicado y hemos conseguido la victoria. Sabemos que, en esta liga, cada partido es difícil. Pero hoy, con el esfuerzo de todo el equipo, lo hemos sacado», valoró en exclusiva para el diario As el atacante barcelonés en la zona mixta del feudo londinense, visiblemente satisfecho por el rendimiento coral de un bloque que supo reponerse a la adversidad ambiental.

La sintonía entre el extremo y la referencia del ataque, Alexander Isak, se ha convertido en el principal motor ofensivo de la pizarra de Iraola. La presencia del ariete sueco fijando a los centrales genera los pasillos interiores ideales para que el español explote su renovada solvencia en el golpeo con pierna cambiada, obligando a las zagas rivales a dudar entre taponar el centro al corazón del área o cerrar el disparo hacia adentro, un dilema táctico que desarboló por completo el entramado defensivo del Brentford.

El comodín de Iraola y los elogios de Van Dijk

La polivalencia y el compromiso táctico de Víctor Muñoz afrontaron su examen más riguroso en el momento en que Jeremie Frimpong cayó lesionado sobre el césped. Lejos de titubear cuando Andoni Iraola le ordenó retrasar metros para ejercer de lateral diestro de emergencia, el atacante español asumió el reto con aplomo: no solo contuvo las embestidas en largo del potente Kevin Schade, sino que fue precisamente desde esa demarcación imprevista donde terminó forjando su obra de arte goleadora para voltear el marcador.

Aquel despliegue híbrido desató los elogios inmediatos tanto del técnico de Usúrbil como del gran líder del vestuario red, Virgil van Dijk. El imponente central neerlandés ensalzó la entrega del recién llegado en las entrañas del feudo Bee, destacando su capacidad de sacrificio en un escenario hostil: «Estuvo muy bien y marcó un gran gol. Defensivamente aguantó bastante bien en los balones en largo ante Schade, que no es un rival sencillo. Es un jugador muy rápido pero también tremendamente trabajador. Se está adaptando a la perfección y depende de él seguir en esta línea ascendente».

El respaldo explícito de una figura de la jerarquía de Van Dijk confirma que la integración de Muñoz trasciende lo puramente anecdótico. Ganarse el respeto del núcleo duro de Anfield no es tarea sencilla para un recién llegado, pero su predisposición a sacrificarse por el colectivo cuando las circunstancias lo exigen ha terminado de derribar cualquier reticencia en la caseta de Merseyside.

Semejante impacto en la competición más exigente del planeta tampoco pasa inadvertido para Luis de la Fuente, quien monitoriza al detalle cada una de sus actuaciones en las islas británicas. El seleccionador nacional valora al extremo como una pieza de incalculable valor para el fondo de armario de ‘La Roja’: un revulsivo indescifrable capaz de agitar choques atascados al salir de refresco y un futbolista con la personalidad necesaria para encarar a cualquier lateral de élite mundial.

El aterrizaje de Víctor Muñoz en la Premier League ha dinamitado cualquier etiqueta de promesa a largo plazo para consolidarse como una realidad incontestable de presente. En un Liverpool inmerso en su propia reconstrucción táctica bajo la batuta de Iraola, el extremo español se ha metido a Anfield en el bolsillo a base de sudor, disciplina defensiva y genialidades determinantes, ratificando que el descaro y el desborde siguen siendo la moneda más cotizada del fútbol británico. @mundiario