El Deportivo de La Coruña vive días de euforia tras el ascenso a Primera, pero la dirección deportiva ya trabaja en el futuro inmediato. Fernando Soriano, renovado como director deportivo, tiene sobre la mesa dos carpetas prioritarias: Mario Soriano y Nsongo Bil. Dos renovaciones estratégicas que marcarán el rumbo del club en su regreso a la élite.
Mario Soriano llegó a A Coruña en 2021 y se ha convertido en el auténtico cerebro del equipo. Tras su cesión al Eibar, el club lo blindó hasta 2028, con un año extra activado por el ascenso. Sus números hablan por sí solos: seis goles, ocho asistencias y 106 partidos consecutivos como titular. A sus 23 años, todavía no ha tocado techo y el Dépor lo considera pieza angular del nuevo proyecto.
Tal y como lo explican en el diario As, en el artículo firmado por el periodista Luis de la Cruz, el madrileño ha pasado de ser un mediapunta talentoso a convertirse en brújula del juego. Su liderazgo en el campo y su conexión con la afición lo convierten en uno de los jugadores más aclamados. “¿Madrileño? Yo casi soy ya gallego”, dijo tras el ascenso, reflejando su identificación con el club.
Por su parte, Nsongo Bil se ha transformado en héroe. El camerunés, que saltó del Fabril al primer equipo en diciembre, anotó los dos goles decisivos en Valladolid que devolvieron al Dépor a Primera. Con apenas 21 años, su irrupción ha sido meteórica: cuatro goles más en Liga y una titularidad ganada a base de talento y trabajo.
El club es consciente de que tiene entre manos una joya. Su cláusula actual ronda los 10 millones, pero la intención es blindarlo de inmediato. Aunque todavía tiene ficha del filial, la dirección deportiva planea inscribirlo con el primer equipo para la temporada 2026-27.
Yeremay: el gran crack del equipo
Soriano y Nsongo encarnan dos perfiles distintos dentro de la misma apuesta del Deportivo: juventud con experiencia y talento en plena eclosión. Ambos se han convertido en piezas fundamentales para sostener el proyecto en Primera División, acompañados por otros nombres de la cantera como Yeremay y Mella, que representan el futuro inmediato del club.
En este contexto, la gran referencia del equipo es Yeremay Hernández. El canario, renovado el pasado año, se transformó en el futbolista mejor pagado y más valorado de la Segunda División. Su continuidad no solo asegura calidad en el campo, sino también liderazgo y un símbolo de identidad para la afición blanquiazul.
El ascenso ha permitido que Yeremay cumpla el sueño de enfrentarse a los mejores clubes de España defendiendo el escudo del Dépor. Su figura se ha consolidado como el gran ídolo de la hinchada, mientras que Soriano y Nsongo aportan frescura y ambición, reflejando la mezcla de veteranía joven y hambre competitiva que caracteriza al nuevo proyecto.
Cada uno aporta un matiz distinto: Yeremay como puñal ofensivo por las bandas y motor creativo en el frente de ataque; Soriano como cerebro que organiza el juego; y Nsongo como goleador inesperado, capaz de sorprender en los momentos decisivos. Juntos, forman un tridente que ilusiona y que da sentido al regreso del club a la élite.
Las renovaciones de Soriano y Nsongo no son simples contratos: representan la base de un proyecto que busca devolver al Deportivo al lugar que históricamente le corresponde. Con ellos, el club no solo asegura talento, sino también compromiso y una visión de futuro que conecta con la ambición de toda su afición. @mundiario
