Consiste esencialmente en arrasar aquella zona que se ataque, asesinando a cualquier hombre joven o adulto, independientemente de que no suponga una amenaza o no esté armado. Es un término no oficial de la jerga militar rusa, que de forma literal se traduce como «operación de limpieza». Además, en el caso de Irpin, también han matado animales y han bombardeado los edificios, intentando que la barbarie eclipsase el fracaso de la operación.
Es una de las técnicas más salvajes porque supone una grave violación de los derechos humanos, ya que, más allá de los crímenes, suele incluir ‘limpiezas étnicas’, abusos sexuales y saqueos. En un principio se utilizaba para hacer registros mortales en los edificios, yendo casa por casa.
Los rusos han recurrido a la «zachistka» en varias ocasiones, destacando en Chechenia entre 1999 y 2000, donde se sucedieron en unos pocos meses la masacre de Novye Aldi y las sanguinarias operaciones Alkhan-Kala, Tsotsin-Yurt o Borozdinovskaya.

