El regreso de Luka Doncic no fue discreto, fue rotundo. Tras cuatro partidos fuera por molestias en el tendón de la corva, el esloveno volvió a vestirse de líder en el derbi angelino. Los Lakers superaron a los Clippers por 125-122 en un final cargado de tensión que pudo cambiar en la última posesión.
Con ocho segundos por jugar, un mal saque de LeBron James fue interceptado por Nicolas Batum. El francés tuvo el triple del empate, pero el balón no quiso entrar y el rebote cayó en manos del propio LeBron. El suspense maquilló lo que había sido, durante gran parte de la noche, un recital ofensivo del base esloveno.
Doncic firmó 38 puntos, 6 rebotes y 11 asistencias, además de ocho triples convertidos. Es su trigésimo partido del curso con 30 o más puntos y su vigesimosexto doble-doble. Desde su llegada a los Lakers, solo Kobe Bryant y el propio LeBron han acumulado más actuaciones de semejante impacto en la franquicia.
El contexto también jugó su papel. Los Clippers, en plena reconfiguración tras las salidas de James Harden e Ivica Zubac, perdieron en el último cuarto a Kawhi Leonard por problemas en el tobillo. Aun así, Mathurin y el propio Leonard sostuvieron al equipo hasta el límite con 57 puntos combinados.
Austin Reaves añadió 29 puntos y cuatro triples para apuntalar la victoria. Fue necesario, porque LeBron se quedó en 13 tantos y mostró limitaciones físicas evidentes. Cuando el Rey no gobierna, los Lakers necesitan un heredero inmediato. Esta vez, Doncic asumió el trono sin discusión. @mundiario
