Bélgica elimina a Estados Unidos con una contundente goleada

La andadura de la selección de los Estados Unidos en su propia Copa del Mundo ha llegado a su punto final de la manera más dolorosa posible para los aficionados norteamericanos. El combinado de las barras y las estrellas no pudo cumplir las grandes promesas competitivas que se habían proyectado desde la llegada de su cuerpo técnico. La contundente derrota sufrida ha dejado un profundo vacío en el entorno político y deportivo del país.

El combinado de Bélgica se alzó con un triunfo incuestionable gracias a una exhibición de pragmatismo y pegada que recordó a las mejores épocas de su historia balompédica. Los pupilos dirigidos por el estratega Rudi García supieron aislarse por completo de las polémicas externas que envolvieron las jornadas previas al compromiso eliminatorio. El equipo europeo impuso sus condiciones tácticas sobre el terreno de juego desde el silbatazo inicial del árbitro.

El director técnico argentino Mauricio Pochettino decidió apostar de inicio por su habitual esquema compuesto por tres defensores centrales y cinco centrocampistas. La pizarra buscaba potenciar las proyecciones ofensivas de los laterales Antonee Robinson y Sergiño Dest para abastecer de balones al atacante Christian Pulisic. Sin embargo, los planes norteamericanos se desmoronaron rápidamente ante la sorprendente disposición del rival, que prescindió de sus máximas figuras históricas.

La escuadra belga saltó al césped de Seattle sin la presencia en el once titular del mediocampista Kevin De Bruyne ni del delantero centro Romelu Lukaku. Pese a estas notables ausencias, los Diablos Rojos golpearon primero mediante una notable acción colectiva iniciada por Nicolas Raskin. El centrocampista asistió de forma precisa para que Charles De Ketelaere batiera la resistencia del guardameta estadounidense Matt Freese.

El dominio europeo continuó acentuándose con las constantes llegadas de Leandro Trossard, quien atraviesa un momento de plenitud futbolística extraordinario en su carrera profesional. La única nota negativa para el banquillo de Bélgica durante los primeros cuarenta y cinco minutos llegó con la preocupante lesión de Amadou Onana. El jugador se vio obligado a abandonar el campo con visibles gestos de dolor en su rodilla derecha.

Los errores defensivos condenan al último anfitrión del torneo mundialista

La obligada pausa de hidratación decretada por el colegiado principal sirvió para que el equipo de Pochettino adelantara líneas e intentara reaccionar con orgullo. El futbolista Malik Tillman consiguió recortar distancias momentáneamente en el marcador tras un lanzamiento de tiro libre que se envenenó tras rozar en Hans Vanaken. No obstante, la alegría de las gradas locales duró un suspiro debido a la debilidad defensiva local.

Antes de enfilar el camino hacia los vestuarios, De Ketelaere volvió a emerger por encima de la zaga americana para conectar un certero testarazo cruzado al fondo de las mallas. Tras el período de descanso, los Estados Unidos regresaron al terreno de juego con las incorporaciones de Gio Reyna y de Gregg Berhalter para dotar de un mayor control a la medular. Desafortunadamente, un grave error del portero Freese sepultó las opciones.

El arquero norteamericano cometió una flagrante imprecisión al intentar jugar el balón fuera de los límites de su área de castigo reglamentaria. La picardía de De Ketelaere permitió el robo del esférico para que Vanaken anotara el tercer tanto europeo a placer y con la portería totalmente vacía. Las alarmas médicas se encendieron definitivamente en el banquillo local tras confirmarse la lesión muscular de su capitán Pulisic.

El cuerpo técnico de Bélgica presumió de la tremenda profundidad de su banquillo dando entrada en los compases finales a los veloces Jérémy Doku y Romelu Lukaku. El potente delantero del Nápoles no desaprovechó su oportunidad y fusiló la portería norteamericana tras desarmar con facilidad al defensor Chris Richards. El gol certificó la goleada definitiva de un conjunto belga que avanza con paso firme en el cuadro.

La eliminación estadounidense supone un duro golpe para la organización del evento, que se queda sin la presencia del último país anfitrión que permanecía con vida. Los análisis posteriores en Washington se centrarán en la falta de argumentos futbolísticos mostrada por la plantilla en los momentos de máxima exigencia. Bélgica celebra su pase a la siguiente ronda eliminatoria demostrando que es una clara candidata al cetro mundial. @mundiario