Carles Pérez, el último problema que el Celta necesita sacar de Balaídos

El Celta ha ido tachando nombres de su operación salida durante todo el verano, pero todavía conserva una carpeta especialmente complicada encima de la mesa. Carles Pérez sigue perteneciendo al conjunto vigués, no entra en los planes de Claudio Giráldez y afronta el último año de su contrato sin encontrar todavía un destino definitivo. A pocos días del cierre del mercado, Marco Garcés necesita encontrar una solución.

La situación actual contrasta enormemente con la que rodeaba al futbolista hace apenas tres años. Carles llegó inicialmente cedido por la Roma en 2022 y completó una primera temporada convincente: 38 partidos, cinco goles y seis asistencias. El rendimiento llevó al Celta a adquirirlo definitivamente en junio de 2023 y firmarle un contrato para las cuatro temporadas siguientes. El propio club destacaba entonces su regularidad, entrega y adaptación.

Pero aquella primera campaña terminó siendo su mejor etapa en Vigo. Su protagonismo disminuyó posteriormente y la llegada de Claudio Giráldez tampoco consiguió cambiar definitivamente la dinámica. El extremo terminó saliendo cedido al Getafe en el verano de 2024 después de quedar fuera de los planes del entrenador. El acuerdo incluía una opción de compra, pero el conjunto madrileño no terminó quedándose con él.

La solución volvió a ser temporal un año después. Carles Pérez se marchó al Aris de Salónica, nuevamente a préstamo, en una operación en la que el Celta tuvo que asumir parte de su ficha. Su temporada en Grecia tampoco permitió solucionar el problema de fondo y regresó este verano a Vigo con un año de contrato todavía por cumplir.

Tres caminos y ninguno sencillo

Ahora el Celta contempla prácticamente todas las fórmulas posibles. La preferida es una venta, aunque resulta complicada por el elevado salario del futbolista y porque únicamente le queda una temporada de contrato. Otra posibilidad pasa por una nueva cesión compartiendo el coste de su ficha y, como último escenario, tampoco se descarta alcanzar un acuerdo para rescindir su vinculación.

Según las informaciones publicadas durante las últimas semanas, han aparecido posibilidades en Brasil, Estados Unidos y México, aunque por el momento no ha trascendido públicamente una propuesta que permita considerar encaminada su salida. El Celta transmite tranquilidad y confía en resolver la situación antes del cierre, pero el paso de los días reduce cada vez más el margen de maniobra.

El problema tampoco es exclusivamente deportivo. Carles Pérez posee una de las fichas más elevadas de la plantilla y liberar ese salario permitiría al Celta disponer de más margen en una recta final de mercado en la que Marco Garcés todavía trabaja para completar el equipo. Que un futbolista que no cuenta para Giráldez continúe ocupando una parte importante de la masa salarial limita inevitablemente otras operaciones.

Su situación quedó clara desde el comienzo de la pretemporada. Carles fue uno de los jugadores que no viajaron al amistoso de Braga y su posible salida estaba decidida de antemano. A diferencia de otros integrantes de la operación salida, su caso ha sobrevivido prácticamente hasta el final del mercado.

Y ahí está quizás la verdadera lectura del caso. El fichaje de Carles Pérez no parecía una mala decisión en 2023. Venía de producir cinco goles y seis asistencias durante su cesión, conocía La Liga, estaba adaptado al club y quería continuar en Vigo. El problema llegó después, cuando su rendimiento dejó de justificar el papel para el que había sido contratado y el Celta descubrió lo difícil que resulta desprenderse de un futbolista con un salario elevado cuando pierde valor deportivo.

Marco Garcés heredó una operación que lleva dos veranos solucionándose mediante préstamos y ahora se encuentra ante el último intento. Otra cesión únicamente aplazaría el desenlace hasta junio, cuando Carles quedaría libre; una rescisión permitiría liberar espacio, pero obligaría a negociar económicamente su salida; y un traspaso sería la fórmula ideal, aunque actualmente parece la más difícil. El Celta ha conseguido resolver buena parte de sus excedentes. Carles Pérez es el último gran problema que todavía necesita sacar de Balaídos. @mundiario