El Atlético de Madrid encara la última semana del mercado con buena parte del trabajo realizado, pero todavía con operaciones capaces de modificar sensiblemente la plantilla de Diego Pablo Simeone. Mateu Alemany entra ahora en ese terreno en el que siempre se ha manejado especialmente bien: los últimos días de mercado, las oportunidades inesperadas y las negociaciones que obligan a reaccionar con rapidez.
La reconstrucción rojiblanca ha sido profunda durante todo el verano. Alemany ha trabajado tanto en las llegadas como en unas salidas necesarias para generar espacio salarial y capacidad económica. Entre ellas estuvo el traspaso de Thiago Almada a River Plate, oficialmente anunciado por el Atlético, además de otras operaciones que permitieron al club seguir moviéndose en el mercado.
Lo fundamental está hecho, pero no todo
La sensación transmitida desde el Atlético es que la estructura principal de la plantilla está prácticamente terminada. Sin embargo, quedan varios asuntos pendientes y existen frentes abiertos tanto en el apartado de entradas como en el de salidas.
Ahí aparece el verdadero examen para Mateu Alemany. El Atlético ya no necesita reconstruir medio equipo, sino decidir qué oportunidades justifican una última inversión y qué futbolistas pueden abandonar el Metropolitano antes del cierre. Son movimientos posiblemente menos numerosos, aunque igual de importantes para determinar el equilibrio definitivo de la plantilla.
El principal foco está situado en el ataque. Simeone todavía podría recibir un futbolista más arriba si aparece una operación asumible, pero cualquier incorporación dependerá de las condiciones económicas y también de lo que ocurra con los delanteros que ya forman parte del equipo.
Sorloth puede agitar el cierre
Uno de los nombres que amenaza con alterar la tranquilidad rojiblanca es Alexander Sorloth. La Juventus ha mostrado interés por el delantero noruego en este tramo final del mercado, aunque por ahora no existe una salida confirmada. El Atlético no esperaba grandes movimientos durante esta última semana, pero una ofensiva importante obligaría a Mateu a valorar el escenario.
Una venta de Sorloth cambiaría completamente las necesidades del club. Ya no se trataría únicamente de aprovechar una oportunidad para mejorar el ataque, sino de encontrar una alternativa capaz de mantener la profundidad ofensiva que necesita Simeone. Con tan pocos días disponibles, cualquier movimiento importante desencadenaría inmediatamente otro.
Julián Álvarez, el gran asunto pendiente
Mucho más delicada es la situación de Julián Álvarez. El futuro del argentino se ha convertido en uno de los grandes asuntos del final del mercado rojiblanco después de semanas de rumores y de su deseo público de cambiar de aires. Deportivamente continúa integrado en el Atlético, tiene contrato hasta 2030 y el club mantiene una posición muy firme respecto a su futuro.
Las informaciones publicadas este martes mantienen que el Atlético no está dispuesto a facilitar su marcha al Barcelona. Miguel Ángel Gil Marín y Mateu Alemany mantienen cerrada esa vía, pero si que podrían estudiar la salida del argentino fuera de La Liga. No existe, en cualquier caso, un traspaso confirmado.
Gestionar ese escenario será probablemente el asunto más complejo de Alemany. No solamente por el enorme valor deportivo de Julián, sino porque cualquier salida de un futbolista de semejante dimensión obligaría al Atlético a acudir inmediatamente al mercado con poco margen temporal y con todos los vendedores conscientes de su necesidad.
El terreno favorito de Mateu
Por eso, el mercado entra ahora en territorio Mateu Alemany. El trabajo estructural está avanzado y los grandes movimientos previstos durante el verano han ido definiendo una plantilla diferente, pero todavía queda esa última fase en la que las llamadas se multiplican, los precios cambian y aparecen oportunidades que hace apenas unas semanas parecían imposibles.
Mateu ya ha demostrado durante este mercado capacidad para generar margen mediante ventas y reorganizar una plantilla que necesitaba cambios. Ahora debe conseguir algo igualmente complicado: saber cuándo moverse y cuándo no hacerlo. Porque cerrar bien un mercado no consiste necesariamente en fichar hasta el último día, sino en impedir que una última operación desequilibre todo lo construido anteriormente.
El Atlético entra en la recta final con la base prácticamente definida, pero con varias piezas todavía susceptibles de movimiento. Y si las últimas horas terminan agitándose, pocas figuras dentro del fútbol español tienen tanta experiencia manejándose en ese escenario como Mateu Alemany. @mundiario
