Por: Héctor E. Contreras.
Salmo 3:1-4.
¿Qué es el escudo? Se dice que el escudo está considerado como una de las armas de defensa en toda la historia de la humanidad. Se hallaron pruebas de su utilización en el III milenio AC. Su uso fue muy frecuente hasta el siglo XVII, una época en que las armas de fuego comenzaron a masificarse y los escudos perdieron utilidad. En la actualidad, los escudos son utilizados por fuerzas policiales alrededor del mundo, que se dedican a prevenir y disuadir disturbios. El escudo en sí, es un arma de defensa del que lo usa. En el ámbito espiritual, este marca la diferencia. Este se convierte en arma, pero espiritual, dependiendo siempre de Dios, el cual es el verdadero escudo que nos protege de todo mal.
“Después de estas cosas vino palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?” Génesis 15:1-2. ¿De qué podía temer Abram? Quizá temía la venganza de los reyes que acababa de derrotar. Génesis 14:15. Dios dio a Abram dos buenas razones para tener valor: 1- prometió defenderlo (Yo soy tu escudo) y 2-) prometió darle una recompensa muy grande. Cuando temas lo que ha de llegar, debes recordar que Dios no te dejará en los momentos más difíciles de tu vida y que te ha prometido bendiciones extraordinariamente grandes. Eliezer fue el siervo más confiable que tuvo Abram. Fue como un mayordomo, porque gobernaba en todo. De acuerdo a la costumbre de aquel entonces, si Abram moría sin dejar hijos, su sirviente más antiguo lo heredaría. Aun cuando Abram amaba a su siervo, quería tener un hijo para tener descendencia. En Génesis 17 encontramos algo interesante que es digno de plasmar en este escrito y es lo siguiente: “Cuando Abram tenía noventa y nueve años de edad, se le apareció Dios y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo:
He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”, Génesis 17:1-5. Una de las enseñanzas explícitas de la Biblia se refiere a la importancia de las palabras que utilizamos. Aquí encontramos que Dios cambia el nombre de Abram por el de Abraham y le promete que llegará a ser el padre de muchas naciones. “Abram”, su significado es “Patriarca» o “Padre supremo”. “Abraham” significa “Padre de una multitud”. Con estas palabras, Dios se aseguraba que cada vez que Abraham escuchara o pronunciara su nombre se recordara de la promesa divina. Lo más trascendente de toda esta declaración la encontramos en Génesis 15:6, que dice: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”. El silencio era la forma como Abram manifestaba su aceptación de la Palabra de Dios. “creyó”, puede ser el resultado en un reconocimiento formal, “y le fue contado por justicia”. Lo de Abraham delante de Dios no es más que un acto de fe. Es lo que nos falta hoy, creerle a Dios y esta creencia se convierte en un nueva esfera para nuestra vida. Es la fe que nos sostiene y nos da esperanza y al tener esperanza, fijamos toda nuestra mirada en Dios, porque Él es nuestro escudo. ¡Bendito y alabado sea el nombre de nuestro Dios!
“Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mi leyes”, Génesis 26:3-5. La promesa de Dios a Abraham de que sería “heredero del mundo”, se repite sucesivamente a Isaac y Jacob. La forma de Dios de manejar sus asuntos con los patriarcas, así como las palabras que les dirige, revelan que su programa de redención es doble: 1-) Restaurar la relación con Dios para establecer la comunión con Él y 2-) Restaurar el dominio de los seres humanos, bajo los preceptos de Dios para establecer su habilidad de regir los aspectos prácticos de la vida familiar y la actividad económica. Bajo su pacto, Dios promete a estos patriarcas un gran linaje familiar y prosperidad económica. Todas estas bendiciones llegan por el hecho de que Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia.
Abraham, también como Dios, se convirtió en escudo para su descendencia. Tú puedes ser la diferencia en tu familia al convertirte en escudo, en vallado delante de Dios para tí y los tuyos.
“¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Más tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza”, Salmo 3:1-3. La repetición de muchos revela el sentimiento traumático que David experimentó cuando se volvió contra él. La palabra hebrea traducida como multiplicado procede de la misma raíz que la usada en II-Samuel 15:12, que dice: “Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente”. El escudo era un símbolo que comúnmente se utilizaba para representar la protección divina, ofrecida por vez primera a Abraham, según Génesis 15:1, analizado anteriormente en este mensaje. Levanta … .cabeza: La cabeza de David estaba inclinada en señal de humillación cuando salió apresuradamente de Jerusalén. “Y David subió la cuesta de los olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían”, II-Samuel 15:30. Existe un pasaje muy similar a este y es cuando Amán, apesadumbrado, triste y derrotado se vuelve a su casa. Veamos: “Después de esto Mardoqueo volvió a la puerta real, y Amán se dio prisa para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta la cabeza”, Ester 6:12. David lo hizo humillado delante de Dios; tan así fue que todo el pueblo le hizo compañía. En el caso de Amán fue todo lo contrario.
No importa lo que acontezca en tu vida, lo más importante es que tengas un encuentro con Dios y abras tu corazón y creas que con Dios todo es posible. Así podrás decir como David: “Más Tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria y el que levanta mi cabeza”. ¡Dios es bueno! y para siempre es su misericordia, nunca termina; es nueva cada mañana, Lamentaciones 3:23.
“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador, Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio”, Salmo 18:2-3. Este salmo es casi similar a II-Samuel 22. Es posible que fuera escrito a finales de la vida de David, cuando hubo paz en Israel. David era un cantor de Jehová y aquí alaba al Señor por las obras gloriosas y sus bendiciones a través de los años. La protección de Dios hacia su pueblo es ilimitada y puede tomar diversas formas. David caracterizó el cuidado de Dios con cinco símbolos militares.1-) Dios es Fortaleza o lugar seguro donde el enemigo no nos puede seguir, 2-) Es Roca que no podrá ser movida por nadie que quiera dañarnos, 3-) Es Escudo que se interpone entre nosotro y el peligro, 4-) Es Fuerza de salvación, símbolo de poder y 5-) Es Alto Refugio, por encima de nuestros enemigos. Si necesitas protección en este tiempo, te invito a que busques a Dios. Él se convierte en toda fuente de poder para tu vida.
“Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía”, Salmo 84:11-12. Dios no promete que nos dará todo lo que nosotros pensemos que es bueno, sino que no detendrá lo que es siempre bueno. Nos dará los medios para andar por sus caminos, pero nosotros somos los que tenemos que caminar, obedecer y vivir confiadamente en Él.
“El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados. Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para gloriarme”, Isaías 60:19-21. Ahora mismo, al tener en tus manos este mensaje y leerlo, Dios te está demostrando cuánto te ama y te ofrece todas estas promesas, las cuales serán perpetuas para tí. Y lo más importante de todo esto es, que también elimina de tí todos los días, tal vez años guardando un luto que te ha llevado casi a la derrota, tanto emocional como espiritual en tu vida. Dios lo cambia todo en tu favor. Hoy tú puedes recibir el escudo de la salvación de Él. Que la gracia de Dios resplandezca en cada vida, ahora y siempre. Bendiciones.




