La base, situada unos 70 kilómetros al norte de la capital afgana, Kabul, ha sido el principal centro de operaciones de Estados Unidos en el país centroasiático. Estados Unidos tiene previsto concluir su retirada el 11 de septiembre, 20 años después de los ataques del 11-S.
El repliegue está teniendo lugar en medio de un repunte de la violencia y las ofensivas de los talibán, a pesar del inicio en septiembre de las conversaciones de paz entre el Gobierno afgano y los insurgentes en la capital de Qatar, Doha. En este contexto, fuentes citadas por Tolo TV han señalado que más de 20 personas han muerto en ataques ejecutados en la noche del jueves por los talibán en las provincias de Badajshán y Baghlan, situadas en el norte del país.
El presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán, Abdulá Abdulá, advirtió el miércoles de que «la supervivencia del país está en peligro», al tiempo que pidió a los talibán impulsar el proceso de conversaciones para lograr un acuerdo de paz. Así, arguyó que «con la retirada de las tropas extranjeras se ha recrudecido la guerra». «Desafortunadamente, los talibanes se han aprovechado de ello y la retirada de tropas extranjeras ha dejado de forma natural un vacío en algunas zonas», lamentó.
Los avances de los talibán, que han lanzado numerosas ofensivas durante los últimos meses, han provocado preocupación en el seno de la comunidad internacional ante la posibilidad de que las fuerzas afganas no sean capaces de hacer frente a los insurgentes y estos acaben tomando el poder por las armas.
