LA RESTAURACION A LA IMAGEN DE DIOS.

EN TU SEMANA.

Mensaje  semanal del pastor  Héctor Contreras.

Iglesia Metodista Libre, Inc La Senda.

PARA:  EL GRAN SANTO DOMINGO . COM 

Prensa Hispana ,e Hispana Multimedios agradece la presencia semanal del pastor Hector Contreras en nuestro periódico digital

El Gran Santo Domingo, sus articulos son de grandes aportes. El pastor Contreras es ejemplo de familia, espiritualidad y ministerio fiel.

Daniel 4:37 y Job 42:1-5.
El próximo domingo, 16 de agosto, nuestro País celebra sus 161 aniversario de la Restauración. La anexión a España por parte del gobierno de Pedro Santana, fue un duro golpe al movimiento independentista de la gesta gloriosa del 27 de Febrero del 1844. Santana era considerado un Hatero, es decir, un oligarca feudal desde el punto de vista clasista.

La concepción ideológica burguesa y revolucionaria industrial, fue lo que dió origen a la revolución francesa entre oligarcas y capitalistas, triunfando, como siempre, el capitalismo. En Estados Unidos de América, Abraham Lincoln dirigió la guerra de Secesión que enfrentó los estados del Norte contra los del Sur. Saliendo triunfantes los del Norte, que representaban el lado industrial del País.

El término «restaurar», equivale a llevar algo que ha sido abatido por el tiempo, que ha perdido su esplendor y belleza, tal vez su valor. Esto puede ser un edificio, un gran templo o palacio; incluso, hasta un automóvil. Al realizar la restauración, en la mayoría de los casos, esta queda mucho más hermosa que su estado original.

En el caso de luchar por la restauración de los pueblos, ésta conlleva un mayor costo, porque involucra a toda una nación donde luchan hombres y mujeres por la misma causa y propósitos. Su costo incluye sacrificios invaluables, donde mueren muchas personas, derramando su sangre por amor a su Patria.

En nuestra lucha de restauración, podemos citar algunos nombres de hombres y mujeres que tuvieron que ver con este triunfo. He aquí los valientes y heroínas: Benigno Filomeno Rojas, Benito Mención, Gaspar Polanco, General Gregorio Luperón, entre otros.

Las damas fueron: María Catalina Encarnación, de esta mujer se destaca que procreó 14 hijos, de los cuales 4 murieron por la causa.

Antonia Batista y Águeda Rodríguez Salcedo. Existen muchas personas que se entregaron por completo, las cuales, si enumeramos aquí, nunca terminaríamos este mensaje.

La guerra de la Restauración de nuestra Patria fue de mucho valor humano y también espiritual. Mucha sangre cubrió nuestro suelo patrio de los hombres y mujeres que supieron luchar por la causa de la libertad gloriosa que aún hoy perdura en el seno del pueblo dominicano.

¡Loor a todos y todas nuestros héroes y heroínas del ayer! Dios desea hacer lo mismo con hombres y mujeres que quieran volver a su estado original, como Él nos creó y esta restauración es la de nuestro espíritu, nuestra alma y corazón por medio de Jesucristo.

Cuando el rey Nabucodonosor se daba el lujo de pasearse por el palacio real de Babilonia se hizo él mismo esta pregunta: «¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?», Daniel 4:30. ¡Vaya soberbia, vaya osadía y arrogancia desmedida en un hombre! El verso 31 del mismo capítulo dice: «Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A tí se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de tí». Después de su discurso en una de las grandes terrazas del palacio real para consigo mismo, al instante recibe un mensaje donde se le comunica que su reino le había sido quitado.

La Biblia declara que de inmediato fue echado del palacio donde se ufanaba de su gran poder y grandeza. Después de ésto, el mensaje para este hombre fue el que sigue: «Con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán: y siete tiempos pasarán sobre tí, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere», Daniel 4:32. Por mucho tiempo se ha dicho que el poder es efímero, pasajero y que nunca, por más encumbrado que se encuentre un gobernante, llega el tiempo cuando éste finaliza. No así el caso de Nabucodonosor; fue su orgullo y arrogancia, fue su soberbia y pasión intrínseca que le condujo a que, en un momento se le despojara de todo su poder y autoridad.

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