Trump conmemora el 11-S y justifica la guerra en Irán: “descubrimos de qué está hecho realmente un país”

Donald Trump ha conmemorado este viernes el 25º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 con un discurso en el Pentágono en el que ha reivindicado el espíritu de unidad que siguió a los ataques y ha utilizado el recuerdo de aquella jornada para defender la actual guerra contra Irán. “Los días como el 11-S demuestran de qué está hecho un país”, ha señalado el presidente, antes de afirmar que Estados Unidosno tiene elección” y debe luchar para ganar.

La ceremonia, celebrada ante el memorial que recuerda a las 184 personas que murieron en el ataque contra el Departamento de Defensa, ha combinado el homenaje a las víctimas con un mensaje de seguridad nacional. Trump ha recordado historias personales de algunos de los fallecidos y ha elogiado a los civiles, militares y equipos de emergencia que acudieron al peligro. Pero también ha llevado el aniversario al terreno de la política exterior al presentar el conflicto con Irán como una continuación de la lucha contra el terrorismo islámico.

Trump ha cerrado su intervención recuperando el lenguaje utilizado durante décadas para describir la respuesta estadounidense a los atentados. “Nunca, jamás olvidaremos. Por eso luchamos hoy”, ha afirmado. El presidente ha situado en el mismo discurso a quienes combatieron en la denominada guerra contra el terrorismo después de 2001 y a los militares que actualmente participan en las operaciones contra Teherán.

El objetivo que ha señalado es impedir que la República Islámica obtenga un arma nuclear. Trump ha presentado a Irán como el “principal patrocinador del terrorismo” y ha elogiado a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajan para impedir esa posibilidad. La conexión entre ambos episodios ha sido reforzada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que ha reivindicado las guerras emprendidas por Estados Unidos después del 11-S y ha presentado la actual campaña militar contra Irán como parte de una lucha prolongada contra un Estado al que Washington responsabiliza de apoyar organizaciones armadas en Oriente Próximo.

Los atentados de 2001 desencadenaron la invasión de Afganistán, la guerra de Irak y una transformación profunda de la política exterior y de seguridad estadounidense. Un cuarto de siglo después, Trump utiliza aquella memoria para explicar la lógica de una nueva intervención militar en Oriente Próximo.

 

El recuerdo de las víctimas

Más allá del mensaje político, la ceremonia del Pentágono ha mantenido el carácter solemne propio de la conmemoración. Trump ha relatado las historias de algunas de las víctimas del vuelo 77 de American Airlines, el avión secuestrado que se estrelló contra la fachada occidental del Pentágono.

Entre los fallecidos había pasajeros, miembros de la tripulación, trabajadores civiles y militares. El ataque provocó 184 víctimas mortales, incluidos los cinco secuestradores, y atravesó tres de los cinco anillos del edificio antes de provocar un incendio y graves daños estructurales. La ceremonia ha incluido la lectura de los nombres de los fallecidos y el recuerdo de los equipos de emergencia que se dirigieron hacia el edificio mientras todavía no se conocía la dimensión completa de los ataques.

Trump ha recuperado así el relato de la unidad nacional que siguió al 11-S. “Todos éramos neoyorquinos aquel día. Todos éramos familia”, ha afirmado, evocando una de las imágenes más persistentes de las semanas posteriores a los atentados: una sociedad que, ante una tragedia de dimensiones desconocidas, cerró filas alrededor de las víctimas y los equipos de rescate.

Condoleezza Rice recuerda los fallos que precedieron al ataque

La ceremonia también ha servido para mirar hacia atrás y preguntarse qué ocurrió antes del 11-S. Condoleezza Rice, asesora de Seguridad Nacional de George W. Bush durante los atentados, ha reconocido que quienes ocupaban posiciones de autoridad no comprendieron a tiempo la naturaleza de la amenaza como para impedir el ataque.

Rice ha explicado que tanto ella como Bush interpretaron inicialmente el primer impacto como un accidente, hasta que 17 minutos después otro avión se estrelló contra la segunda torre del World Trade Center.

La reflexión coincide con la publicación, este mismo viernes, de nuevos documentos de inteligencia sobre las advertencias que las agencias estadounidenses habían acumulado durante los años anteriores al atentado. Los documentos desclasificados muestran que existían informaciones sobre las intenciones y capacidades de Al Qaeda desde finales de los años noventa, aunque no permitieron impedir el ataque del 11 de septiembre.

 

Trump se queda en el Pentágono y Vance acude a Nueva York

La elección del Pentágono tampoco es menor. Trump ha vuelto a evitar por segundo año consecutivo la ceremonia principal de la Zona Cero, en su Nueva York natal, y ha optado por encabezar personalmente el acto celebrado en Virginia.

En Nueva York sí han estado el vicepresidente, J. D. Vance, el primer alcalde musulmán de la ciudad Zohran Mamdani y los expresidentes George W. Bush, Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden. Allí, siguiendo la tradición del memorial, los familiares de las víctimas han leído sus nombres y han recordado a quienes murieron en los ataques y a los primeros intervinientes que fallecieron posteriormente por enfermedades relacionadas con la exposición a los residuos tóxicos.

La separación entre ambos actos ha dejado dos mensajes diferentes. Nueva York ha concentrado el homenaje a las víctimas y a sus familias, mientras que Trump ha aprovechado el escenario del Pentágono para incorporar con mayor claridad el aniversario a su discurso sobre seguridad nacional y política exterior. @mundiario