¿Una foto para tapar las polémicas? Haakon y Mette-Marit celebran su aniversario en plena crisis familiar

Hay aniversarios que llegan en un momento perfecto para sacar el álbum familiar. Y hay otros en los que abrir el álbum puede provocar precisamente el efecto contrario.

El 25º aniversario de boda de Haakon y Mette-Marit pertenece claramente al segundo grupo.

La Casa Real noruega ha elegido este 25 de agosto para publicar una batería de fotografías de la pareja, entre ellas un nuevo retrato realizado en su residencia de Skaugum y varias imágenes hasta ahora inéditas de su luna de miel en Estados Unidos. La publicación presenta una historia de amor de un cuarto de siglo, pero i

El rey Harald está hospitalizado

Mientras las fotografías de aniversario proyectan una imagen de serenidad, el rey Harald, de 89 años, continúa hospitalizado en Oslo por una infección bacteriana en la sangre después de haber sufrido complicaciones relacionadas con una anemia hemolítica.

Su estado ha obligado a Haakon a ejercer como regente y asumir las funciones de su padre. Es decir, mientras el heredero celebra sus bodas de plata, también está ocupando temporalmente el puesto que algún día desempeñará de manera permanente. La monarquía noruega intenta celebrar una historia de amor mientras su actual jefe de Estado permanece ingresado y el futuro rey está obligado a tomar las riendas.

Borg Høiby: la fotografía que cambia de significado

Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit, fue condenado en junio a cuatro años de prisión después de ser declarado culpable de dos violaciones y otros delitos. Su sentencia está recurrida y actualmente cumple prisión domiciliaria. Por eso resulta inevitable detenerse en una de las fotografías recuperadas por la Casa Real: una imagen antigua en la que aparece Haakon junto a Marius durante la luna de miel de la pareja.

 
 
 
 
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La fotografía fue tomada mucho antes de que existieran las circunstancias que hoy rodean al joven. Pero el problema de las imágenes de archivo es precisamente ese: no se pueden controlar las asociaciones que generan cuando el presente ha cambiado por completo. Lo que en otro momento habría sido simplemente una entrañable fotografía familiar ahora lleva inevitablemente al lector hacia uno de los mayores escándalos que ha afrontado la monarquía noruega.

Y está Epstein

A la polémica de Marius se suma otro asunto especialmente delicado: la relación que Mette-Marit mantuvo durante años con Jeffrey Epstein. La princesa heredera reconoció que mantuvo contacto con el financiero estadounidense y afirmó posteriormente que fue engañada respecto a la verdadera dimensión de sus delitos. En marzo de este año llegó a decir que no sabía que Epstein era un delincuente sexual cuando mantuvo su relación con él, aunque posteriormente se conoció que había buscado información sobre su pasado.

Las revelaciones sobre aquel vínculo han vuelto a colocar a Mette-Marit en una posición incómoda y han obligado a la Casa Real a gestionar una cuestión que difícilmente encaja con la imagen limpia y cercana que tradicionalmente ha cultivado la monarquía noruega.

Por eso, publicar ahora fotografías de una pareja feliz y de una familia unida puede interpretarse también como un intento de cambiar el foco. No necesariamente porque exista una estrategia calculada detrás de cada imagen, pero sí porque la comunicación de una institución nunca es completamente inocente: lo que se muestra y lo que se deja fuera también construye un relato.

¿Normalidad o lavado de imagen?

Aquí está la cuestión que las fotografías dejan sobre la mesa: ¿Es correcto lanzar un carrusel de imágenes celebrando el amor y la felicidad familiar cuando la institución atraviesa simultáneamente una crisis de salud y varias polémicas de enorme calado?

La respuesta depende de dónde se coloque el límite entre vida privada y responsabilidad pública. Haakon y Mette-Marit tienen todo el derecho a celebrar sus 25 años de matrimonio. Pero también son los futuros reyes de Noruega y cualquier mensaje difundido desde los canales oficiales de la Casa Real tiene inevitablemente una dimensión institucional.

Y el contraste es evidente: fotografías de luna de miel, sonrisas y recuerdos románticos frente a un rey hospitalizado, un hijo condenado por delitos sexuales y una princesa heredera obligada a explicar sus vínculos con Epstein. Quizás, no era el momento. @mundiario