Disfrutando el dolor

Por Roger Figueroa.

rogerjoseandujar@gmail.com

“Sin dolor no hay ganador”

  Lili Goodman.

Es raro el título de este artículo porque de seguro me dirás: ¿Cómo puedo disfrutar del mal momento que estoy pasando? Y es que soy de los que pienso que cada circunstancia por más mala que parezca, saca lo mejor de nosotros.

La biblia dice que en este mundo tendremos aflicciones pero que debemos de confiar porque nuestro Señor Jesucristo ha vencido al mundo, y por tanto debemos tener paz (Juan 16:33).

La pérdida de un familiar, tu negocio por el suelo, el maltrato por parte de tus seres queridos, la burla de las personas a tu alrededor, el rechazo, el despido de un trabajo o que estés a punto de perder la vida, al principio puede ser que duela mucho, pero es el momento de Dios entrar en escena a tu vida. Además, las cicatrices y marcas de esos acontecimientos servirán de gran testimonio para otros.

Vidas como la de David (1 Samuel 30), Elías (1 de Reyes 19:9-15), Job (Job 2), Jesús (Juan 19: 1-25) y otros personajes de la biblia nos enseñan que al final, el dolor produce gloria.

Cuando tocamos fondo y las fuerzas se nos van, ahí es cuando realmente aprendemos a darle valor a las cosas. El dolor es necesario para que aprendamos que Dios es el único que está y estará siempre a nuestro lado.

Cuando tienes metas y sueños en la vida, pero ves que el camino se hace largo entonces te desanimas y comienzas a perder la fe porque crees que no vas a llegar. Esto te produce dolor en el alma y en el corazón, pero los que confían en su Creador, los que trabajan y tienen perseverancia lograrán lo que se proponen. 

Hoy quiero que sepas que todos lloramos, perdemos, nos desanimamos, nuestra esperanza se desvanece y la forma de visualizar la vida puede cambiar para nosotros. La única manera de aliviar nuestro pesar es mirando con ojos espirituales al dador de la vida y al autor de la fe, es confiar y creer que él es más que poderoso para sacarnos del abismo donde nos encontremos.

No se trata de que seas ignorante de lo malo que estas pasando sino más bien que tengas las garras de llenarte de valor y sacar lo mejor de lo peor. Dios quiere que aprendamos que el dolor es parte de la vida misma y que no somos inmunes a su presencia. El dolor no es para siempre y Cristo nos recuerda que a pesar de nuestro sufrimiento él ya pagó el precio por nuestras dolencias en la Cruz del Calvario ¡Esa es nuestra esperanza de que podemos descansar en sus brazos!

Hoy tienes un reto y es declararle al dolor lo siguiente: “Qué bueno que estas aquí porque tu presencia me indica que gracias a las fuerzas que Dios me da debo superarte. Gracias a ti sanaré mis heridas, me levantaré y sacaré lo mejor de mí”.

Recuerda: cada prueba te forma, los tropiezos te transforman y aunque los procesos te desalienten están para fortalecerte.

De seguro has escuchado esta canción. Por favor te pido que medites en ella:

 

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