En un discurso solemne, calificado de «histórico», ante la asamblea regional de Córcega, la mañana del jueves, Emmanuel Macron ha propuesto «un nuevo modelo autonómico por inventar» -«ni contra el Estado ni sin el Estado»-, pero ha rechazado las reivindicaciones nacionalistas sobre el «pueblo corso» y la «co oficialidad» de la lengua corsa en la educación y la vida cívica. Institucionalmente, Córcega es una «colectividad territorial», con un estatuto particular, muy modesto. Macron propone transformar la «colectividad territorial» en «autonomía, por inventar», que pudiera ser reconocida por la Constitución, para «respetar la identidad corsa, con un artículo propio, el de una comunidad insular histórica, lingüística y cultural». «Comunidad francesa, dentro de la República», muy alejada del «pueblo corso» y la «nación corsa». Macron desea, igualmente, «que la lengua corsa pueda enseñarse mejor y estar presente en la vida de cada corso», pero evita el estatuto de «co oficialidad» en la educación y los servicios públicos. Las propuestas habían sido rechazadas por los nacionalistas «duros» de Corsica Libera (CL) y Partitu di a Nazione Corsa (PDNC), nacionalistas «duros», que tiene 13 y 10 consejeros en una Asamblea regional que tiene 63 consejeros. Los representantes de ambos partidos se negaron a cenar y dialogar directamente con Macron. Sin prejuzgar el resultado final de un «proceso de negociaciones», los nacionalistas «moderados» de Femu a Corsica (FaC) (18 consejeros) aceptan el proceso propuesto por Macron. En nombre de su partido, Gilles Simeoni declaró: «Ha llegado el momento de abrir un camino de esperanza». Desde hace meses, Gérald Darmanin, ministro del Interior, ha desbrozado el terreno de posibles negociaciones con Gilles Simeoni. Por parte de Macron, el modelo autonómico, «por inventar», está muy alejado de los «modelos» catalán o vasco. Es impensable que el Estado francés conceda a Córcega las transferencias (económicas, policiales, culturales) que tienen Cataluña o el País Vasco. En la Asamblea de la colectividad regional corsa, el Centro derecha (10 consejeros), La República en Marcha (6 consejeros) y Los Republicanos (6 consejeros) apoyan la posible reforma, insistiendo en la defensa sin fisuras de la Constitución y la «lengua única del Estado», el francés. En Córcega (344.000 habitantes) esa fragmentación política de 243.330 electores, con una media del 17 % abstención, coincide con una dependencia económica institucional muy profunda: la isla no podría vivir sin las subvenciones estatales, masivas, con precios especiales para los transportes públicos. En su propuesta de un estatuto autonómico por negociar, Emmanuel Macron evocó las necesidades de Córcega en el terreno policial, educativo, sanitario, cultural, cívico, insistiendo en que el Estado «cumple y seguirá asumiendo con su función esencial». El presidente de la República insistió, igualmente, en la «continuidad territorial» del Estado «esencial para la seguridad y la prosperidad de los corsos». Recordando que la Córcega fue el primer territorio francés liberado por los aliados, al final de la Segunda Guerra Mundial, Macron ha declarado: «Los corsos fueron protegidos y siempre fueron fieles a la República, confirmando el apego irresistible de Córcega a la República». Rechazando la noción de «pueblo corso», Macron avanzó esta visión personal de esa cuestión: «Corsos, puesto que franceses. Franceses, puesto que corsos». Macron se fija un periodo de seis meses para negociar el nueva autonomía corsa, que deberá ser aprobada por el Tribunal Constitucional, antes de poder aplicarse.
