En qué consiste la fe?,

Por: Héctor E. Contreras.

 Hebreos 11:39-40.

¿Qué es la fe? ¿Y cómo puede uno estar seguro de que la tiene? Algunos creyentes ven la fe como una fuerza casi mágica, la magia nunca debe existir en la vida del creyente. Si uno logra tener suficiente fe, prosperará, se mantendrá sano y vivirá una vida placentera, dicen ellos. Pero surge la pregunta siguiente:  ¿Qué hacer para lograr más fe? ¿Cuáles son las señales de una fe verdadera?. El autor de la carta a los hebreos se lanza a presentar una descripción detallada de la fe, incluyendo referencia a varias docenas de modelos biográficos. Algunos han llamado a Hebreos 11El Museo de los Héroes de fe”. Sin fe, Hebreos declara en forma cortante, “es imposible agradar a Dios”, Hebreos 6:11

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”, Hebreos 12:1-2. Los héroes de la fe no son espectadores que nos vigilan desde el cielo, sino que sus vidas son nuestros testigos, después de haber sido vencedores. A menudo, la vida cristiana se compara con una carrera, según la siguiente declaración: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”, I-Corintios 9:24. Para ganar una carrera se necesita propósito y disciplina. Pablo usó esta ilustración para explicar que la vida cristiana demanda arduo trabajo, autonegación y preparación sana. Como creyentes en Jesucristo, corremos a fin de obtener nuestra recompensa celestial. Para lograr nuestros objetivos de la fe, despojémonos de todo lo que nos impida avanzar, particularmente, toda forma de pecado. El pecado nos aleja de nuestra relación con Dios. Tratemos, con la ayuda del Espíritu Santo de Dios, de mantener una vida completamente sana a la luz de la Biblia, la Palabra de Dios.

Para lograr esto, se necesita descartar cualquier actitud o práctica que te impida caminar junto a Cristo Jesús. Viviendo en tí la vida de Jesús. Es modelar tu vida tomando como ejemplo a Jesús el Señor. Sólo así podrás alcanzar la vida plena.

Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”, Hebreos 11:39-40. La esencia de la fe consiste en recibir lo que Dios nos ha revelado, y puede definirse como aquella confianza que se ejerce en el Dios de las Escrituras y en Jesucristo, a quien Él ha enviado, el que recibe a Cristo como su Salvador y Señor, e impele a vivir obedientemente en amor, y en la práctica de buenas obras, apoyando estas palabras con el siguiente verso: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, le dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, Juan 1:12. Es decir, los usos particulares de la fe dan origen a sus definiciones secundarias: 1-)  Para la salvación, la fe es, aparte de todo mérito humano, confianza personal en el Señor Jesucristo, quien fue entregado por nuestras transgresiones. 2-)  En cuanto a la oración, la fe es la “confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a sus propósitos, Él nos escucha”. I-Juan 5:14, que dice: “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye”. ¡Gloria al Rey! por la fe en Él. 

Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado”, Hebreos 12:12-13. Dios no es sólo un padre que disciplina, sino también un instructor que nos estimula a alcanzar lo máximo y demanda una vida disciplinada. Aunque pudiéramos no sentirnos lo bastante fuertes como para alcanzar una vida victoriosa, sentiremos la capacidad para continuar a medida que seguimos a Cristo y dependemos de su fortaleza. Así podemos utilizar nuestras crecientes fuerzas para ayudar a quienes están cerca de nosotros que son débiles y que están librando una lucha por alcanzar a llegar a la estatura de Cristo Jesús. 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”, Hebreos 11:6. Nada agrada a Dios tanto como la firmeza en la fe en todo lo que Él es y ha prometido para los que le siguen, le aman y sirven. Algunas veces nos preguntamos acerca de cuál será la suerte de quienes no han escuchado de Cristo y que ni siquiera han tenido una Biblia cerca para leerla. Dios nos asegura que todo aquel que le busca con sinceridad de corazón, que actúa con fe basado en el conocimiento que tiene de Dios, será recompensado. Cuando somos capaces de anunciar a los demás las buenas nuevas de salvación y animarles a ser sinceros delante de Él, además de ser diligentes en su búsqueda de la verdad que es en Cristo Jesús. Los que escuchan el Evangelio de Jesucristo, son responsables por lo que oyen, según la siguiente declaración: “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido”, II-Corintios 6:1-2.  

¿Cómo pudieron los creyentes de Corinto poner a un lado el mensaje de Dios? Ellos recibieron vanamente la gracia de Dios. Es posible que cuidaran las palabras del apóstol Pablo, confundidos por los falsos maestros que enseñaban  un mensaje diferente. La gente escuchó el mensaje de Dios, pero no permitieron que afectara lo que decían y hacían. ¿Cuántas veces has oído, en tu caso, el mensaje de Dios que es en Cristo Jesús? Es el tiempo aceptable de Dios para tí hoy. ¡Dios es bueno! Para siempre es su misericordia. 

Concluyendo este mensaje, es bueno destacar que la descripción de la fe tiene algunas sorpresas. El escritor usa palabras y frases tales como: “perseverar”, “soportar”, “no perder la esperanza”. En muchos casos, los héroes citados no recibieron lo que esperaban; algunos terminaron siendo azotados o perdiendo sus posesiones o cubiertos de pieles crudas en vez de ropa. “Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; estuvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra”, Hebreos 11:36-38. Fueron verdaderos héroes de la fe. Vivamos esa fe que es en Jesucristo el Señor. Bendiciones.

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