Irán registra su mayor número de ejecuciones desde 1989

El último informe de Amnistía Internacional dibuja un escenario inquietante en el que la arquitectura internacional de los derechos humanos se debilita frente a la lógica del poder. La organización advierte de la consolidación de un orden global donde algunos Estados, grandes corporaciones y movimientos políticos cuestionan abiertamente el multilateralismo y las normas internacionales. En este contexto, figuras como Donald Trump, Benjamín Netanyahu o Vladímir Putin son señaladas como exponentes de una dinámica que prioriza la fuerza, la impunidad y el control por encima de cualquier equilibrio jurídico o humanitario.

La secretaria general de la organización, Agnès Callamard, describe esta tendencia como una deriva sostenida por la pasividad o la complicidad de parte de la comunidad internacional. Es como si el sistema global caminara sobre un suelo que se resquebraja mientras muchos gobiernos prefieren no mirar hacia abajo.

Irán entre la represión interna y el aumento de ejecuciones

Uno de los casos más graves señalados es el de Irán, donde Amnistía Internacional documenta el mayor número de ejecuciones desde 1989. Aunque no se ofrece una cifra global cerrada, la organización ya había advertido de más de 800 ejecuciones en septiembre de 2025. Entre las víctimas hay personas condenadas siendo menores de edad, en un sistema judicial que la ONG describe como profundamente desigual, con confesiones obtenidas bajo tortura y falta de garantías procesales.

El informe también detalla una oleada de detenciones masivas tras los recientes conflictos con Israel, así como una represión sistemática de la disidencia política y social. La situación de las mujeres es especialmente crítica, marcada por leyes discriminatorias, violencia de género y un control estricto sobre su vestimenta y vida pública. A ello se suma la persecución de minorías étnicas y del colectivo LGBTI+, con prácticas que incluyen la criminalización y la aplicación de penas extremas.

En este contexto, Irán aparece como un Estado donde el control social se impone como norma, mientras la vida cotidiana se convierte en un espacio vigilado y restringido.

Gaza y la erosión del derecho internacional

El otro foco central del informe es Gaza, donde Amnistía Internacional sostiene que Israel ha mantenido prácticas que pueden constituir genocidio, incluso durante periodos de alto el fuego. La población palestina habría sido sometida a condiciones de vida extremas, con hambruna, desplazamientos forzados y ataques contra infraestructuras civiles.

Las cifras son devastadoras, con decenas de miles de muertos y una mayoría de víctimas civiles, incluidos niños. La destrucción de barrios enteros, hospitales y escuelas refleja un patrón de violencia que la organización interpreta como parte de una estrategia más amplia de control territorial y presión colectiva.

En Cisjordania, el informe denuncia además el avance de asentamientos ilegales y el desplazamiento forzado de comunidades palestinas, lo que refuerza la sensación de un sistema estructural de desigualdad.

El mensaje final que deja Amnistía es incómodo pero necesario. Cuando el derecho internacional pierde fuerza, la vida de millones de personas queda suspendida en un vacío donde manda la impunidad. Y en ese vacío, lo que está en juego no es solo la política global, sino la propia idea de humanidad compartida. El reto no es menor, porque lo que se erosiona hoy no siempre se recupera mañana con facilidad. @mundiario