La gira institucional de la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso por México ha trascendido el plano protocolario para convertirse en un episodio de alto voltaje político. Lo que inicialmente podía interpretarse como una visita institucional más ha terminado por activar un debate de fondo sobre memoria histórica, identidad hispana y las relaciones entre España y América Latina.
En el centro de la controversia se sitúa el discurso de la dirigente madrileña, que ha reivindicado la herencia cultural común entre ambos países, defendiendo el mestizaje como elemento vertebrador de una comunidad hispana de más de 600 millones de personas. Una visión que, sin embargo, ha encontrado un fuerte rechazo en sectores políticos mexicanos, especialmente en el entorno del oficialismo izquierdista de Morena.
Desde el Ejecutivo federal, la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por una doble estrategia: restar relevancia institucional a la visita, pero al mismo tiempo cuestionar su trasfondo político e ideológico. La mandataria mexicana ha subrayado que la presencia de Ayuso no afecta a la relación bilateral entre ambos países, insistiendo en que México mantiene su carácter abierto.
No obstante, ha sido crítica con el contenido del mensaje de la baronesa madrileña del PP, en particular con su visión de figuras como Hernán Cortés y con lo que interpreta como una conexión ideológica entre la derecha española y sectores conservadores mexicanos. “¿Para qué viene esta persona a México? ¿A qué la traen? Piensan que eso les dará legitimidad aquí, pero ¿cómo pueden pensar que una persona así, que adora a Hernán Cortés, les dará legitimidad? Están trasnochados”, lanzó la presidenta en su comparecencia de prensa matutina de todos los días en el Palacio de Gobierno en la Ciudad de México.
“Andan presumiendo alcaldes, alcaldesas y gobernadores de la oposición fotos con ella. ¿Qué quiere decir? Pues que piensan como ella. O sea, la reivindicación de Hernán Cortés, que no debe haber programas de bienestar, que el pobre es pobre, que no trabaja. Es la visión del conservadurismo de aquí”, criticó la primera mandataria del Estado mexicano, al vincular la visita de la baronesa popular con la oposición a su Gobierno, en particular del conservador Partido de Acción Nacional (PAN).
La izquierda mexicana eleva el tono
“Tiene derecho de hablar, México es libre, pero llama la atención quiénes son los que la apoyan”, ha matizado la presidenta Sheinbaum en su dura crítica contra la visita de Ayuso, a la que no se ha referido directamente, pero sí mostró de fondo una fotografía que se tomó con la alcaldesa del municipio capitalino de Cuauhtémoc, Alessa de la Vega. “Nosotros no le cerramos la puerta a nadie y ella tiene derecho de estar aquí, pero es importante saber qué dice, con quién se reúne y quién la trajo”, espetó.
Más allá del Ejecutivo, la reacción ha sido más contundente en el ámbito partidista. El grupo parlamentario del oficialista Morena en la CDMX ha calificado la visita como una “provocación deliberada” por parte de Ayuso, a quien acusaron de ser “fascista” y “heredera de la falange”. “La visita de Ayuso —presidenta de la Comunidad de Madrid, figura central de la nostalgia imperial de la ultraderecha— no es un gesto de amistad: es una provocación deliberada envuelta en el lenguaje de la ‘libertad’”, sentenciaron los impulsadores de la Cuarta Transformación (4T).
Las críticas se han centrado especialmente en la reivindicación de la Conquista, un episodio histórico que en México sigue siendo objeto de revisión crítica. Para amplios sectores de la izquierda no morenista, el énfasis en el mestizaje no puede desligarse de los episodios de violencia y dominación que marcaron ese proceso.
📹 Vídeo | Una regidora de Morena sube al escenario e interrumpe la entrega de llaves a Ayuso en Aguascalientes https://t.co/HoxMK3gAkl pic.twitter.com/EfqlYMD3Rl
— EL PAÍS (@el_pais) May 6, 2026
Una regidora de Morena revienta el acto de Ayuso
Prueba de ello ha sido la interceptación de la diputada federal Anayeli Muñoz del socioliberal Movimiento Ciudadano (MC), la tercera pata del bloque opositor al Gobierno mexicano, que hizo a Ayuso para increparla en el aeropuerto de Aguascalientes por “algunas expresiones que ha realizado contra las y los mexicanos” o la falta de reconocimiento de los abusos de la Conquista durante sus intervenciones a lo largo de esta semana. También le afeó que la baronesa madrileña escriba México como “Méjico”.
Horas más tarde, el acto de entrega de llaves de la Ciudad de Aguascalientes encabezado por la gobernadora panista Tere Jiménez fue reventado por la regidora de Morena Martha Márquez, que se subió a la tarima con una pancarta que decía “No tenemos agua” en protesta por la escasez en el estado mientras la gobernatura recibe a la presidenta de la Comunidad de Madrid. “Lamento que haya sido utilizada por un grupo de políticos corruptos”, le ha dicho Márquez cuando se le permitió intervenir en medio del acto.
“Lo que hemos vivido hace unos instantes forma parte de la política, ocurre en todos los lugares, hay veces que uno cree que puede estar por encima del protocolo o del respeto y lo, quizás más importante, piensa que representa al pueblo cuya voluntad no se mide al peso, se mide en las urnas”, respondió Ayuso al intervenir en el acto. @mundiario
