Se desata la indignación por el maltrato de un ministro de Israel a los detenidos de la flotilla

La crisis diplomática abierta tras la interceptación de la Flotilla Global Sumud y la Coalición de la Flotilla de la Libertad ha terminado convirtiéndose en algo más profundo que un nuevo episodio de confrontación en torno a Gaza.

La difusión de imágenes donde decenas de activistas internacionales aparecen esposados, forzados a arrodillarse y humillados públicamente por fuerzas israelíes bajo supervisión del ministro ultranacionalista Itamar Ben Gvir ha provocado una reacción internacional inusualmente dura, incluyendo críticas del propio primer ministro Benjamín Netanyahu.

El incidente ha colocado nuevamente a Israel bajo una fuerte presión diplomática en plena guerra de Gaza, pero también ha revelado hasta qué punto las tensiones internas dentro del Gobierno israelí empiezan a emerger de manera pública.

La flotilla estaba compuesta por decenas de embarcaciones organizadas por grupos internacionales de solidaridad con Gaza que buscaban romper el bloqueo marítimo impuesto por Israel sobre el enclave palestino. Según los organizadores, más de 400 activistas de distintos países participaban en la misión, entre ellos ciudadanos españoles, italianos, franceses, irlandeses, surcoreanos y latinoamericanos.

Las fuerzas israelíes interceptaron las embarcaciones en aguas internacionales cerca de Chipre mediante maniobras que incluyeron disparos de advertencia, cañones de agua y abordajes militares.

Tras ser detenidos, los activistas fueron trasladados al puerto israelí de Ashdod y posteriormente conducidos bajo custodia policial. El verdadero detonante político llegó después: las propias autoridades israelíes comenzaron a difundir imágenes del trato dispensado a los arrestados.

El vídeo que desató la indignación

Las grabaciones difundidas por Ben Gvir y otros dirigentes israelíes mostraban a activistas maniatados, hacinados y obligados a permanecer de rodillas mientras sonaba el himno nacional israelí.

En algunos vídeos, el ultraderechista aparece sonriendo y burlándose de los detenidos mientras les da la “bienvenida a Israel” y soltando un “nosotros estamos a cargo aquí”. Una de las escenas más polémicas muestra a una activista siendo empujada violentamente al suelo por agentes mientras gritaba “Free Palestine”.

En otras imágenes, los arrestados aparecen con las manos atadas a la espalda, la cabeza agachada y sometidos a un trato que organizaciones humanitarias y varios gobiernos europeos calificaron como humillante e indigno.

El propio Ben Gvir acompañó parte de las imágenes con mensajes donde calificaba a los integrantes de la flotilla como “partidarios del terrorismo”.

Mientras los detenidos permanecen maniatados y forzados a escuchar el himno israelí bajo el sol, el ministro de Seguridad Nacional califica públicamente a los activistas de “terroristas” y “simpatizantes de Hamás”. En la grabación, donde se observa a los activistas esposados y arrodillados, el funcionario exigió a los soldados israelíes que ignoren los quejidos y lamentos de los arrestados y que “no se dejen afectar” por ellos.

Una reacción internacional inmediata

La difusión pública de esas escenas provocó una reacción diplomática casi inmediata. España, Italia y Francia convocaron a los embajadores israelíes para exigir explicaciones y protestar formalmente por el trato recibido por sus ciudadanos.

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, calificó las imágenes de “monstruosas, inhumanas e indignas”, reclamando disculpas públicas a Israel y denunciando un comportamiento “absolutamente abominable”.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, habló de un trato “inaceptable” que atentaba contra la dignidad humana de los detenidos. Francia también endureció el tono. El ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, exigió respeto inmediato para los ciudadanos franceses arrestados.

Incluso países tradicionalmente prudentes respecto a Israel comenzaron a mostrar incomodidad pública por el impacto internacional de las imágenes.

La rara reprimenda de Netanyahu

Lo más llamativo fue que las críticas no llegaron únicamente desde el exterior. Netanyahu emitió un comunicado en el que defendía el derecho de Israel a impedir que las flotillas alcanzaran Gaza, calificando a los activistas de “provocadores simpatizantes de Hamás”. Sin embargo, al mismo tiempo, tomó distancia del comportamiento de Ben Gvir.

“El trato dispensado no está en línea con los valores y normas del Estado de Israel”, afirmó el primer ministro.

La declaración fue interpretada como una reprimenda excepcional dentro de una coalición donde Netanyahu suele evitar enfrentamientos públicos con sus socios ultraderechistas. También el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, criticó abiertamente el vídeo difundido por Ben Gvir, calificándolo de “actuación vergonzosa” y acusó al ultranacionalista de actuar para dañar gravemente la imagen internacional de Israel.

El episodio refleja además el creciente protagonismo político de Ben Gvir dentro del Gobierno israelí. El ministro de Seguridad Nacional se ha convertido en una de las figuras más controvertidas de la política israelí contemporánea debido a sus posiciones radicales y a sus políticas extremadamente duras en materia de seguridad y prisiones.

Desde su llegada al Ejecutivo, organizaciones de derechos humanos han denunciado un endurecimiento del trato a los presos palestinos, incluyendo restricciones alimentarias, deterioro de condiciones sanitarias y mayor violencia dentro de los centros penitenciarios.

Para sus críticos internos, su estrategia está dañando seriamente la posición diplomática israelí y acelerando el aislamiento internacional del país. @mundiario