La democracia en Turquía sigue en caída libre tras la decisión de un tribunal de Ankara de anular el congreso del Partido Republicano del Pueblo (CHP) que eligió a Özgür Özel como líder de la principal fuerza opositora del país. La resolución judicial, inédita en la historia reciente del país, no solo devuelve provisionalmente el control del partido a Kemal Kiliçdaroglu, sino que profundiza la sensación de que el aparato estatal se está utilizando para limitar el margen de actuación de una oposición que había comenzado a consolidarse electoralmente frente al presidente Recep Tayyip Erdogan.
La decisión llega en un momento especialmente delicado para el sistema político turco. Desde las elecciones municipales de marzo de 2024, en las que el CHP logró imponerse en las principales ciudades del país y convertirse en la fuerza más votada, el Ejecutivo turco y los órganos judiciales han intensificado la presión sobre alcaldes, dirigentes y cuadros del partido socialdemócrata. La anulación del liderazgo de Özel se interpreta como una escalada dentro de la persecución contra la oposición.
La elección de una nueva dirección del CHP en el 38.º congreso en otoño 2023 representó un relevo generacional y ruptura con el establishment dentro del principal partido opositor turco. La lista alternativa de Özel derrotó a la cúpula de Kiliçdaroglu después de su derrota presidencial frente a Erdogan y del creciente descrédito de un liderazgo que llevaba más de una década sin otorgar al principal partido de la oposición una victoria electoral significativa frente al oficialismo.
El nuevo liderazgo, respaldado por figuras emergentes como el exalcalde de Estambul destituido y encarcelado Ekrem Imamoglu, impulsó un discurso más combativo y territorialmente eficaz. El resultado fue visible en las municipales de 2024, cuando el CHP arrebató al oficialismo importantes bastiones urbanos y abrió un escenario político distinto al que había dominado Turquía durante más de dos décadas.
Ese cambio de tendencia encendió las alarmas en el entorno del poder. Las encuestas comenzaron a situar a Imamoglu como uno de los pocos dirigentes con capacidad real para competir electoralmente contra Erdogan en unas futuras presidenciales. Desde entonces, la presión judicial sobre el alcalde de Estambul y sobre el conjunto del CHP se ha intensificado de forma progresiva, a través de la destitución, intervención y encarcelamiento de cientos de regidores, concejales y dirigentes municipales socialdemócratas.
La instrumentalización de la justicia
Pero el núcleo de la discordia de la decisión judicial reside en su alcance político e institucional. El tribunal no solo anuló el congreso que encumbró a Özel, sino también los posteriores procesos internos en los que el liderazgo había sido ratificado por la militancia.
El equipo de Kiliçdaroglu nunca asumió la derrota y otros miembros de la formación interpusieron recursos denunciando que la corriente crítica había manipulado los votos y sobornado a los delegados. Los abogados del CHP sostienen que la resolución invade competencias reservadas a la Junta Electoral Suprema, el órgano que está constitucionalmente facultado para validar los procesos internos de las formaciones políticas.
Numerosos sectores opositores han denunciado la intervención directa sobre la autonomía de los partidos políticos para instalar una dirección menos beligerante con el Gobierno. El fallo ha alimentado las acusaciones de “golpe judicial” formuladas por la actual dirección del partido. La oposición interpreta que el objetivo ya no es únicamente debilitar a determinados dirigentes concretos, sino minar la estructura orgánica del principal rival político del Gobierno.
La ofensiva contra los alcaldes opositores y el caso Imamoglu
La situación del exalcalde Imamoglu simboliza la dimensión política de la deriva autoritaria turca. Su detención en marzo de 2025, las posteriores causas judiciales abiertas contra él y la operación quirúrgica para impedir una futura candidatura presidencial—como la anulación de su título universitario— han sido interpretadas por amplios sectores opositores como un intento de neutralizar preventivamente a un posible rival electoral de Erdogan.
La presión no se ha limitado a Estambul. Al menos 15 alcaldes del CHP permanecen en prisión bajo acusaciones de corrupción o terrorismo, mientras decenas de ayuntamientos han sido intervenidos o sometidos a investigaciones. La oposición denuncia que algunos cargos municipales han cambiado de partido tras recibir presiones judiciales o amenazas de apertura de causas penales. Todo ello dibuja un escenario en el que la disputa política se desplaza progresivamente a una persecución judicial contra la disidencia.
La crisis también ha tenido consecuencias económicas inmediatas. La Bolsa turca registró fuertes caídas tras conocerse la sentencia y el Banco Central tuvo que intervenir para sostener la lira mediante la venta masiva de reservas en divisas por valor de al menos 6.000 millones de dólares (unos 5.100 euros). El nerviosismo de los mercados es un síntoma de cómo estabilidad política y la seguridad jurídica se han convertido en factores críticos para la economía turca.
El riesgo de fractura interna en la oposición
Uno de los factores que más incertidumbre genera es el papel que jugará ahora Kiliçdaroglu. Aunque ha pedido “calma” y “unidad” tras ser nombrado por un tribunal ordinario como jefe del principal partido de la oposición, una parte importante de la militancia le acusa de favorecer indirectamente los intereses del Gobierno al aceptar la restitución provisional decidida por los tribunales.
La posibilidad de que Özel impulse una nueva plataforma política o incluso una formación alternativa añade complejidad al escenario. Una fractura del voto opositor podría beneficiar claramente al bloque presidencial en un momento en el que el desgaste económico y social del Gobierno había comenzado a abrir grietas en la hegemonía política de Erdogan.
El CHP se enfrenta al reto mayúsculo de resistir la presión institucional externa y evitar una división interna que debilite su capacidad de movilización. @mundiario
