El Madrid roza la Duodécima, Olympiacos rompe su maldición

El Real Madrid estuvo a segundos de firmar una de las mayores gestas de su historia. En el OAKA, frente a un Olympiacos que llevaba tres finales perdidas en los últimos quince años, los blancos rozaron la Duodécima con un planteamiento heroico de Sergio Scariolo. El marcador final (92-85) coronó al conjunto griego, pero dejó la sensación de que el Madrid peleó contra todo y casi lo logró.

El Olympiacos rompió su maldición y celebró con su hinchada y los hermanos Angelopoulos, dueños del club, la cuarta Euroliga de su palmarés. Trece años de espera se acabaron con un triunfo que también reivindica al líder de la fase regular, capaz por fin de levantar el título.

El Madrid llegó sin Tavares, Len ni Garuba. Sin pívots, Scariolo diseñó un plan táctico impecable, apoyado en la movilidad de sus aleros y ala-pívots. Andrés Feliz tuvo en sus manos el triple que habría forzado la prórroga, pero el destino quiso que la gloria se quedara en El Pireo.

El MVP fue Evan Fournier, con 20 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias. Sin embargo, el factor X fue Alec Peters, que firmó 16 puntos y 26 de valoración, además de dominar el rebote. Los 16 rechaces de diferencia fueron demasiado castigo para un Madrid mermado.

El arranque blanco fue perfecto. Campazzo mordía en defensa, Lyles destrozaba a Milutinov y Abalde clavaba triples. El parcial inicial dejó al Madrid con ventaja y la sensación de que podía resistir.

La batalla táctica

Olympiacos reaccionó con Fournier y Hall, mientras Peters castigaba en ataque. El parcial de 19-7 devolvió la igualdad y al descanso los griegos se fueron 46-44 arriba. Lyles, con 21 puntos en apenas 15 minutos, fue el gran protagonista del primer tiempo.

En la reanudación, Hezonja asumió galones y Feliz aceleró el ritmo. El Madrid volvió a ponerse por delante (54-60), demostrando que no se rendía. La defensa blanca forzó 17 pérdidas al campeón, un mérito enorme dadas las circunstancias.

El último cuarto fue un pulso de nervios. Peters y Fournier respondían, Hezonja y Abalde resistían. A falta de dos minutos, el marcador estaba empatado a 80. La tensión era máxima.

Dos decisiones arbitrales discutidas contra Campazzo y Feliz inclinaron la balanza. Olympiacos aprovechó para abrir brecha y, aunque el Madrid casi iguala en el último suspiro, la historia se cerró con el triunfo griego.

El Real Madrid perdió la final, pero ganó respeto. Scariolo y sus jugadores demostraron que incluso en inferioridad física podían competir al máximo nivel. El Olympiacos, por fin, es campeón de Europa.  @mundiario