La selección de Francia se presenta en la antesala de la gran final de la Copa del Mundo como el rival más temible y el auténtico ogro a batir por el combinado español. El conjunto dirigido por Didier Deschamps ha transmitido una sensación de autoridad incontestable en cada una de sus comparecencias sobre las canchas norteamericanas, colocándose un punto por encima del resto de aspirantes. Su imponente despliegue físico, una pegada demoledora en los metros finales y el estado de gracia que atraviesan todas sus estrellas justifican el favoritismo absoluto que le otorga la crítica internacional.
Sin embargo, ese cartel de máximo candidato también traslada toda la presión del éxito sobre las espaldas del plantel del gallo, que no contempla otro escenario que no sea levantar la corona planetaria. Una eliminación en esta penúltima ronda supondría una tremenda decepción para una generación dorada que arrastra la exigencia de resarcirse de los últimos sinsabores continentales. El vestuario galo es consciente de que solo el título convalidará los impresionantes registros que vienen firmando en un torneo donde caminan con paso firme y sin fisuras.
La trayectoria del cuadro subcampeón del mundo en esta cita es sencillamente impecable, siendo el único equipo del campeonato capaz de contar todos sus compromisos por victorias en el tiempo reglamentario. Seis triunfos en seis partidos disputados ante rivales de la entidad de Senegal, Irak, Noruega, Suecia, Paraguay y Marruecos avalan su impecable andadura. En este trayecto, los Bleus han perforado las redes contrarias en dieciséis ocasiones, firmando una media espectacular de más de tres tantos por compromiso disputado.
Lejos de acusar el desgaste con el paso de las semanas, la superioridad táctica y futbolística de los pupilos de Deschamps ha ido creciendo de manera exponencial a medida que aumentaba el nivel de las eliminatorias. Lo que arrancó como un debut repleto de dudas y desajustes defensivos ante Senegal hace un mes ha derivado en una exhibición coral absoluta frente al bloque marroquí en los cuartos de final. Aquella solvencia en el juego posicional ha maniatado los recursos de unos rivales incapaces de descifrar el entramado táctico francés.
La solidez del bloque defensivo galo encuentra su mejor reflejo en la sensacional campaña que viene completando el guardameta Mike Maignan bajo los tres palos de la portería. El arquero del Milan solo ha encajado un solitario gol en las seis jornadas disputadas, acumulando una racha impecable de cinco porterías a cero de forma consecutiva desde el estreno. El cerrojo francés reduce al mínimo las concesiones en el área propia, convirtiendo cada acercamiento del oponente en una misión prácticamente imposible.
Una propuesta dominante y un frente de ataque que evoca la magia de Brasil
A diferencia de las versiones más especulativas de torneos precedentes, esta Francia asume el protagonismo de los partidos con una suficiencia técnica que desarma los planteamientos defensivos. Los datos estadísticos de la Fifa la consagran como la selección con mayor promedio de posesión de balón de todo el certamen, alcanzando un notable sesenta y cuatro por ciento. Esta evolución en el libreto de Deschamps demuestra una capacidad de adaptación encomiable para someter a los rivales a través del control del esférico.
El verdadero factor diferencial de este transatlántico futbolístico reside en una línea de vanguardia que despierta admiración y que evoca la pegada de las mejores plantillas brasileñas de la historia. Kylian Mbappé lidera la ofensiva en modo estrella indiscutible, acumulando ocho dianas en su casillero particular y librando una hermosa batalla histórica con Lionel Messi por la Bota de Oro. El atacante del Real Madrid se está mostrando demoledor en el uno contra uno y letal cada vez que pisa el área de castigo.
El peligro francés se distribuye de manera coral en los últimos metros gracias al excelso rendimiento de piezas como Ousmane Dembélé, autor de cinco goles, y los jóvenes Bradley Barcola y Mahamadou Doué. Mención especial merece la pizarra táctica diseñada para Michael Olise; el futbolista del Bayern de Múnich ejerce de faro creativo en posiciones interiores y ya acumula cinco asistencias en el torneo. El talentoso mediapunta se encuentra a un solo pase de gol de igualar el mítico registro histórico establecido por Pelé en la edición de 1970.
El poderío exhibido en tierras norteamericanas ha tenido un impacto inmediato en los despachos de la alta competición, permitiendo a Francia recuperar el número uno del prestigioso ranking de la Fifa. Los Bleus han desbancado a la selección de Argentina de la cima mundial gracias a su pleno de victorias y a los tropiezos de la albiceleste en la fase de grupos. Este liderato institucional espolea aún más la confianza de un grupo de futbolistas que se sienten capaces de dominar el panorama internacional.
La selección española afronta el reto de las semifinales con el absoluto convencimiento de que deberá rozar la perfección en todas sus líneas para neutralizar el arsenal de su vecino transpirenaico. Los de Luis de la Fuente tendrán que exhibir su mejor versión solidaria en las ayudas defensivas para frenar el volumen de remates de un equipo que ya acumula ciento diez disparos en el torneo. Dallas será testigo de un choque de proporciones colosales donde la Roja buscará romper los pronósticos ante la estructura más demoledora del planeta fútbol. @mundiario
