El posible interés del Paris Saint-Germain en Ferran Torres y los rumores que sitúan a Bradley Barcola en la órbita del Barcelona dibujan una operación con sentido para casi todos los implicados. El conjunto parisino busca alternativas ofensivas ante la posibilidad de perder a uno de sus extremos con más proyección, mientras que el Barça tendría la oportunidad de incorporar a un futbolista joven, veloz y con margen de crecimiento. Sobre el papel, parece una de esas operaciones que encajan en ambos lados.
Barcola lleva semanas protagonizando rumores de salida. El internacional francés no está satisfecho con el protagonismo que ha tenido en París, donde compite por minutos con futbolistas como Dembélé, Kvaratskhelia o Doué. Pese a firmar una temporada notable y seguir siendo una de las grandes apuestas de futuro del fútbol francés, considera que puede tener un papel más importante lejos del Parque de los Príncipes. PSG no lo declara transferible, pero tampoco parece una situación completamente cerrada.
En el otro lado aparece Ferran Torres. Las informaciones publicadas durante las últimas horas apuntan a que las conversaciones entre el entorno del futbolista y el PSG han avanzado notablemente y que Luis Enrique vería con buenos ojos su incorporación. El técnico asturiano conoce perfectamente al valenciano de su etapa en la selección española y considera que puede encajar en su modelo ofensivo.
Sin embargo, el debate realmente importante no está en si Barcola es mejor o peor que Ferran. Tampoco en quién saldría ganando una hipotética operación. La cuestión de fondo es otra: el Barcelona sigue acumulando extremos mientras continúa sin encontrar un heredero claro para Robert Lewandowski.
Porque si Ferran termina saliendo y Barcola acaba llegando, la plantilla seguiría teniendo una enorme cantidad de futbolistas preparados para jugar en banda. Lamine Yamal, Raphinha, Anthony Gordon, Karim Adeyemi y el propio Barcola son perfiles que se sienten más cómodos partiendo desde los costados. Incluso Dani Olmo o Fermín pueden ocupar esas zonas en determinados contextos. El talento exterior no parece precisamente el principal problema de Hansi Flick.
Lo que sigue sin aparecer es un delantero centro de referencia para la próxima década. Y esa es una cuestión que el Barcelona lleva demasiado tiempo aplazando. Porque Ferran nunca fue el sustituto natural de Lewandowski. Ha cumplido cuando le ha tocado actuar como nueve, ha marcado goles importantes y ha ofrecido soluciones, pero nadie dentro del club lo veía como el heredero definitivo del polaco.
La realidad es que el ciclo de Lewandowski ha llegado a su final de forma natural. No porque el delantero quiera marcharse ni porque haya dejado de ser útil, sino porque el paso del tiempo termina alcanzando incluso a los mejores. El polaco deja una huella enorme en el Camp Nou, con más de un centenar de goles, varios títulos y temporadas en las que sostuvo gran parte del peso ofensivo del equipo. Sustituir esa producción no será una tarea sencilla.
Y ahí aparece la gran incógnita. Porque los goles que se marcha llevando Lewandowski no siempre se reemplazan con un único futbolista. Muchas veces deben repartirse entre varios jugadores. El problema es que, incluso contemplando esa posibilidad, el Barça sigue sin contar con una figura que ofrezca garantías como delantero centro titular. Puede haber extremos, mediapuntas o atacantes móviles capaces de sumar cifras importantes, pero el perfil de nueve sigue sin tener dueño.
La alternativa que más gusta en los despachos sigue siendo Julián Álvarez. El problema es que el argentino está muy lejos de ser una operación sencilla. El Atlético de Madrid se remite a cifras cercanas a los 150 millones de euros y el Barcelona sigue valorando la posibilidad de presentar una gran oferta por el delantero. Sin embargo, la inversión también genera dudas. Julián es un futbolista de enorme calidad, pero ni su última temporada en el Atlético ni su Mundial están siendo tan contundentes como para justificar sin discusión una cifra de ese calibre. El argentino cerró la temporada con buenos números globales, aunque lejos del impacto que se espera de un fichaje que podría convertirse en uno de los más caros de la historia del fútbol. Y precisamente ahí aparece otro problema para el Barça: encontrar un sustituto para Lewandowski es difícil; encontrar uno que garantice sus goles y que además cueste menos de 150 millones parece todavía más complicado
La alternativa que más gusta en los despachos sigue siendo Julián Álvarez. El problema es que el argentino está muy lejos de ser una operación sencilla. El Atlético de Madrid se remite a cifras cercanas a los 150 millones de euros y el Barcelona sigue valorando la posibilidad de presentar una gran oferta por el delantero.
Sin embargo, la inversión también genera dudas. Julián es un futbolista de enorme calidad, pero ni su última temporada en el Atlético ni su Mundial están siendo tan contundentes como para justificar sin discusión una cifra de ese calibre. El argentino cerró la temporada con malos números globales y lejos del impacto que se espera de un fichaje que podría convertirse en uno de los más caros de la historia del fútbol. Y precisamente ahí aparece otro problema para el Barça: encontrar un sustituto para Lewandowski es difícil; encontrar uno que garantice sus goles y que además cueste menos de 150 millones parece misión imposible.
Por eso la posible operación entre PSG y Barcelona resulta tan interesante. Barcola es un futbolista que encaja en el proyecto. Ferran puede encontrar un contexto favorable para relanzar su carrera. Pero cuando termine el mercado, si todo esto se confirma, la pregunta seguirá siendo exactamente la misma: ¿Quién será el heredero de Robert Lewandowski? Porque acumular extremos puede mejorar una plantilla. Lo que no garantiza es reemplazar los goles de uno de los mejores delanteros de su generación. @mundiario
