De la Espriella declara la emergencia económica en Colombia: reconstrucción total tras el terremoto

Dos días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia, el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, ha decidido recurrir a una de las herramientas constitucionales de mayor alcance para afrontar la reconstrucción: la declaración de una emergencia económica.

El anuncio llegó este miércoles, apenas cinco días después de su toma de posesión, durante su primera rueda de prensa como jefe de Estado. De la Espriella compareció sin admitir preguntas y justificó la decisión por la dimensión de una catástrofe que ya deja 265 personas fallecidas, 496 desaparecidas, 3.494 heridas y 25.872 familias afectadas.

El objetivo es disponer de mayor capacidad para movilizar recursos y acelerar la recuperación de las zonas más golpeadas. El Gobierno prepara así un paquete de medidas que incluirá ayudas directas a las familias damnificadas, alivios tributarios y financieros, apoyo a comerciantes, subsidios de alquiler y mecanismos para garantizar el acceso a los servicios públicos. La emergencia económica permitirá al Ejecutivo expedir decretos con fuerza de ley durante un periodo limitado y bajo control de la Corte Constitucional, ampliando su margen de actuación más allá de las facultades que ya le otorgaba la declaración de desastre.

De la Espriella anunció la creación del Fondo Milagro, concebido como el instrumento para concentrar y canalizar las aportaciones procedentes tanto del Estado colombiano como de organismos internacionales y países que han ofrecido ayuda. “La emergencia que propongo va a crear un Fondo Milagro, una entidad que va a canalizar los apoyos nacionales e internacionales”, explicó el presidente.

La iniciativa pretende responder a uno de los principales problemas que afronta cualquier operación de reconstrucción tras una catástrofe de estas dimensiones, de convertir las promesas de ayuda en recursos disponibles y, posteriormente, garantizar que lleguen a las zonas y familias que más los necesitan.

El Gobierno ha insistido, además, en que la gestión de esos fondos deberá desarrollarse bajo criterios de transparencia y control. La emergencia no será únicamente una operación de rescate y reconstrucción física. El Ejecutivo quiere utilizarla también para reactivar las economías locales, recuperar empleos y evitar que la destrucción de viviendas, comercios e infraestructuras derive en una crisis social prolongada.

El presidente acaba de llegar al poder con el compromiso de contener el gasto público y ordenar unas cuentas nacionales deterioradas. Pero el terremoto obliga ahora a desplegar recursos extraordinarios en una región que necesita reconstruir viviendas, carreteras, hospitales, redes eléctricas y servicios básicos. El propio presidente reconoció que recibe las finanzas públicas en medio de una crisis fiscal. Eso no impedirá, aseguró, que el Estado movilice recursos para atender a los damnificados.

El precedente del terremoto de 1999

En 1999, otro gran terremoto golpeó el Eje Cafetero y dejó más de un millar de muertos. El entonces presidente, Andrés Pastrana, recurrió también a la emergencia económica para afrontar la reconstrucción. Aquel proceso dio lugar al Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (FOREC), que terminó convirtiéndose en uno de los grandes instrumentos de recuperación posteriores a una catástrofe natural en Colombia.

El fondo movilizó alrededor de 1,59 billones de pesos de la época, equivalentes a unos 750 millones de dólares entonces, y permitió intervenir, reparar o construir más de 136.000 viviendas, además de reubicar a unas 10.000 familias. El Gobierno de De la Espriella tiene ahora la oportunidad de extraer las lecciones de aquel modelo, pero también afronta una realidad fiscal mucho más exigente y una emergencia que afecta a varias zonas del occidente colombiano.

Mientras el Gobierno prepara el dispositivo económico, la prioridad sigue estando bajo los edificios derrumbados. Cientos de personas continúan desaparecidas y los equipos de rescate mantienen una carrera contrarreloj para localizar supervivientes. A los cuerpos de emergencia colombianos se han sumado equipos internacionales especializados.

 

La carrera contra el tiempo continúa bajo los escombros

Este miércoles llegaron a Colombia los Topos Aztecas, uno de los grupos de rescate urbano más conocidos de América Latina. Procedentes de Venezuela, donde participaron en las operaciones posteriores al devastador doble terremoto registrado apenas hace mes y medio, los especialistas están entrenados para localizar señales de vida entre estructuras colapsadas. Su llegada representa, para muchas familias, algo más que una operación técnica: es una nueva oportunidad para quienes todavía esperan noticias de sus seres queridos.

La cooperación internacional también se ha ampliado. Desde el martes opera en Colombia el equipo estadounidense DART, especializado en respuesta humanitaria ante grandes catástrofes. Sus integrantes han participado en operaciones tras terremotos y otras emergencias en diferentes partes del mundo. Israel también ha anunciado el envío de una delegación de ayuda después de una petición del Gobierno colombiano. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y aseguró que su país proporcionará asistencia a Colombia.

El Ejecutivo colombiano ha rechazado, por su parte, las acusaciones de que se estén descartando ayudas por motivos ideológicos. El canciller, Ómar Bula, aseguró que Bogotá está trabajando con los países que han ofrecido asistencia “sin ninguna consideración ideológica ni política”. Entre los Estados que han ofrecido ayuda figuran España, Portugal, República Checa, Turquía, Japón, Suiza, Israel, India, China y Alemania.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha precisado, no obstante, que los equipos internacionales de búsqueda y rescate deberán cumplir los protocolos establecidos para poder incorporarse a las operaciones. @mundiario