Trump quiere cambiar para siempre el paisaje de Washington con un arco de 76 metros

El secretario del Interior, Doug Burgum, ha anunciado que los trabajos iniciales comenzarán en un plazo de dos semanas. El Gobierno presenta el monumento como uno de los grandes proyectos conmemorativos previstos para el 250 aniversario de la independencia estadounidense y como un homenaje a la historia militar del país.

Pero el tamaño de la obra explica buena parte de la controversia. La idea inicial era levantar una estructura temporal de menos de 18 metros. El proyecto terminó transformándose en un arco permanente de 76 metros, concebido para superar ampliamente al Arco de Triunfo de París.

La estructura se ubicaría en Memorial Circle, frente al Monumento a Lincoln y junto al Cementerio Nacional de Arlington. Su escala modificaría de forma notable uno de los paisajes monumentales más reconocibles de Washington.

Las obras avanzarían antes de algunas autorizaciones

El calendario elegido por la Administración ha generado especial preocupación entre sus detractores. La Comisión Nacional de Planificación de la Capital concedió una autorización preliminar en julio, pero la aprobación definitiva todavía está pendiente y no está previsto que vuelva a reunirse hasta el 1 de octubre.

Además, continúa una revisión relacionada con la legislación de conservación histórica. El propio Servicio de Parques Nacionales ha advertido de que el proyecto tendría efectos negativos sobre varias propiedades históricas, entre ellas los monumentos a Lincoln y Washington.

La cercanía del aeropuerto Ronald Reagan también ha obligado a intervenir a la Administración Federal de Aviación. Aunque una evaluación inicial no detectó un peligro para la navegación aérea, sí recomendó colocar iluminación roja de advertencia. El procedimiento todavía no ha concluido.

Una batalla legal por el legado de Washington

El conflicto ha llegado igualmente a los tribunales. Veteranos de la guerra de Vietnam y el historiador de arquitectura Catesby Leigh han demandado al Gobierno para frenar el proyecto. Su argumento central es que Trump necesitaría una autorización específica del Congreso y que el arco alteraría una perspectiva histórica entre Arlington House, el cementerio y el Monumento a Lincoln.

La Casa Blanca rechaza esa interpretación y sostiene que puede apoyarse en un plan aprobado por el Congreso en 1925, aunque las columnas contempladas entonces nunca llegaron a levantarse. El Departamento de Justicia ha solicitado que la demanda sea desestimada.

Más allá del litigio, el debate refleja una cuestión mayor: hasta dónde puede modificarse un espacio histórico para incorporar nuevos símbolos políticos y arquitectónicos.

La Administración prevé completar el arco en dos o tres años, con jornadas de trabajo de hasta 20 horas durante todo el año. Si se cumple ese calendario, Trump podría inaugurar la obra antes de terminar su segundo mandato. @mundiario