El Betis y su legítimo derecho a soñar tras una remontada de Champions

El Real Betis ha protagonizado un retorno inolvidable a la máxima competición continental tras más de dos décadas de ausencia. Los pupilos dirigidos por Manuel Pellegrini demostraron carácter, personalidad y una enorme fe sobre el césped del Estadio Pierre-Mauroy (Decathlon Arena) para imponerse por dos a tres al Lille en un auténtico partidazo de la Champions League.

El inicio del encuentro no fue sencillo para el conjunto verdiblanco, que pronto comprobó la exigencia del torneo europeo. El cuadro francés, entrenado por Davide Ancelotti, golpeó primero en el minuto 12 gracias a un remate de cabeza de Ueda en el segundo palo, culminando una jugada iniciada por Tiago Santos y continuada por Ethan Mbappé por el costado derecho de la zaga andaluza.

Lejos de venirse abajo, el Betis estiró líneas y encontró el empate en el minuto 33 por mediación de Marc Bartra, quien cabeceó de forma magistral una segunda jugada tras un córner botado por Fornals. Sin embargo, la alegría duró un suspiro, ya que tres minutos más tarde Alexsandro aprovechó un nuevo despiste defensivo para conectar un testarazo a la escuadra que devolvía la ventaja a los locales antes del descanso.

La auténtica revolución verdiblanca se gestó al regreso de los vestuarios. Apenas se habían disputado cuatro minutos del segundo tiempo cuando Isco colocó un centro medido al área para que Bartra apareciera de nuevo como un auténtico delantero centro, firmando un doblete providencial que establecía el empate a dos en el electrónico.

El empuje del Betis no cesó ahí, y en el minuto 53 se completó la remontada exprés en una gran acción colectiva. Riquelme condujo el esférico con determinación y asistió a Troy Parrott, quien se deshizo de su marcador con potencia y sacó un zapatazo cruzado imparable que significó el dos a tres definitivo.

Resistencia final y superioridad numérica tras la roja a Ethan Mbappé

El devenir del encuentro dio un giro drástico instantes después del tercer tanto visitante, cuando Ethan Mbappé respondió con un codazo en la cara a Natan tras un encontronazo. El colegiado, tras revisar las imágenes en el monitor del VAR, no dudó en mostrar la cartulina roja directa al jugador del Lille, dejando a los franceses con diez futbolistas sobre el terreno de juego.

Con ventaja en el marcador y superioridad numérica, el técnico chileno movió el banquillo para dosificar esfuerzos y blindar el centro del campo con las entradas de Valentín Gómez, Fidalgo y Marc Roca. Pese a los intentos postreros del Lille y el peligro generado por la entrada al campo de veteranos como Olivier Giroud, la defensa belga y las intervenciones del equipo contuvieron las acometidas galas.

Los andaluces souperon sufrir con inteligencia y templanza en el tramo final, manteniendo posesiones largas que neutralizaron el empuje local y rozando el cuarto tanto en las botas de Antony. El pitido final desató la euforia de los más de 800 aficionados béticos desplazados a territorio francés, consagrando un triunfo histórico que llena de optimismo el casillero europeo de Heliópolis.

Soñar es gratis y el Betis tiene derecho a hacerlo en esta Champions

Esta sufrida y vital victoria inaugural inyecta una dosis masiva de adrenalina anímica al plantel verdiblanco, colocándolo con el viento a favor justo antes de adentrarse en el laberinto europeo. Con los tres primeros puntos ya a buen recaudo en el zurrón, el Real Betis encarará con el pecho inflado de ilusión sus próximos y trepidantes duelos en el Benito Villamarín frente al Oporto y al Feyenoord, convencidos de que este año el destino europeo exige dar un puñetazo sobre la mesa.

Sobre el verde, la jerarquía de un incombustible Marc Bartra y el olfato voraz de Troy Parrott —auténticos arquitectos del triunfo en territorio francés— se alzarán como los cimientos indispensables del proyecto. Junto a ellos, la magia de genios consagrados como Isco y Dani Ceballos, bien escoltados por el rigor defensivo de Natan y compañía, garantizarán que la pizarra del ingeniero Manuel Pellegrini mantenga el pulso competitivo en todos los frentes posibles de una temporada que promete emociones fuertes.

Es evidente que la gran obsesión institucional sigue siendo asegurar la fisonomía europea a través de LaLiga, pero gestas sufridas como la vivida ante el Lille desatan una euforia colectiva imposible de disimular. El camino es largo y las curvas del calendario pondrán a prueba la resistencia del bloque, pero a base de fe, carácter y buen fútbol, el beticismo ya tiene la licencia oficial para soñar despierto con una noche eterna en el continente. @mundiario