La televisión deja de ser el principal negocio del fútbol español

Durante años, entender las cuentas de La Liga resultaba relativamente sencillo: buena parte de la fortaleza económica de los clubes dependía de cuánto dinero generaban y repartían los derechos audiovisuales. Esa realidad sigue teniendo un peso enorme, pero empieza a cambiar. Por primera vez, los ingresos comerciales han superado a los procedentes de las retransmisiones.

La temporada 2024/25 terminó con 5.464 millones de euros de ingresos normalizados para el conjunto del fútbol profesional, un 8,1% más que el curso anterior y un nuevo máximo histórico. Sin embargo, lo verdaderamente relevante no está únicamente en cuánto ha crecido la cifra total, sino en cómo se está generando ese dinero.

Los ingresos comerciales alcanzaron los 1.584,5 millones de euros, frente a los 1.288,4 millones de la temporada anterior. El crecimiento rondó así el 23% en apenas un ejercicio y permitió que esta partida superase por primera vez a los ingresos audiovisuales netos, que descendieron un 5,2% hasta situarse alrededor de los 1.430 millones.

El cambio resulta todavía más significativo cuando se observa la evolución de los últimos años. En la temporada 2018/19, antes de la pandemia, los clubes ingresaban menos de 1.000 millones de euros por el área comercial. Seis años después, esa cantidad supera los 1.500 millones. Patrocinios, licencias, explotación internacional de las marcas y nuevas formas de monetización empiezan a ocupar un espacio que anteriormente pertenecía casi exclusivamente a la retransmisión de partidos.

También está creciendo otra fuente que durante mucho tiempo quedó en segundo plano: los estadios. Los ingresos vinculados al día de partido alcanzaron los 902,1 millones de euros, frente a los 715,8 millones del curso anterior. La mejora de recintos, las zonas VIP, la restauración, el hospitality y una explotación mucho más amplia de los estadios han convertido el partido en algo económicamente mayor que los noventa minutos.

Ese proceso explica parte de las enormes inversiones realizadas durante los últimos años en estadios como el Santiago Bernabéu, el Spotify Camp Nou o el futuro nuevo estadio del Valencia, además de las reformas acometidas por numerosos clubes. El objetivo ya no consiste únicamente en aumentar el aforo, sino en conseguir que cada espectador genere más ingresos y que las instalaciones produzcan dinero incluso cuando no hay partido.

Eso no significa que los derechos audiovisuales hayan dejado de resultar esenciales. Siguen siendo una de las principales fuentes de financiación del campeonato y continúan teniendo una importancia especialmente grande para los clubes con menor capacidad comercial. Para muchas entidades, perder una parte sustancial del reparto televisivo seguiría suponiendo un golpe prácticamente imposible de compensar mediante patrocinios o explotación del estadio.

Sin embargo, la dirección del mercado parece cada vez más clara. El crecimiento ya no depende exclusivamente de conseguir un contrato televisivo más caro. La internacionalización de las marcas, la explotación comercial de los estadios, los patrocinios y la relación directa con los aficionados están aumentando su peso mientras la facturación audiovisual se ha estancado o retrocedido.

La televisión construyó buena parte del fútbol moderno y continuará financiando una parte fundamental de La Liga. La diferencia es que ya no está sola en la cima. Por primera vez, las cuentas muestran que el campeonato español ha encontrado una fuente de ingresos todavía mayor y que su futuro económico pasa cada vez más por vender algo más que partidos. @mundiario