España fabrica más canteranos que nadie, pero Europa empieza a llevárselos

España puede presumir de tener el modelo de formación más productivo entre las cinco grandes ligas europeas. Durante la temporada 2025-26, el 20,1% de todos los minutos disputados en La Liga correspondió a futbolistas formados en la cantera del propio club, un porcentaje superior al de cualquier otro gran campeonato continental.

La diferencia resulta especialmente significativa frente a Inglaterra. La Premier League se quedó en un 8,3%, por lo que los clubes españoles concedieron proporcionalmente unas 2,4 veces más minutos a sus propios canteranos. Francia alcanzó el 16,1%, Alemania el 11,9% e Italia apenas el 7,6%.

Detrás del dato general aparecen modelos muy distintos. El Athletic encabezó la clasificación con un extraordinario 69,5% de sus minutos disputados por jugadores formados en casa. La Real Sociedad llegó al 55,2%, mientras que el Barcelona alcanzó el 47,5% y el Celta, otro club históricamente ligado a su cantera, el 43,1%. Incluso Real Madrid, con una plantilla construida alrededor de grandes incorporaciones, llegó al 23,1%.

El problema es que producir tanto talento también convierte al fútbol español en un enorme escaparate para el resto de Europa. No todos esos futbolistas encuentran sitio en el primer equipo y, al mismo tiempo, los clubes han descubierto que sus academias pueden convertirse en una importante fuente de ingresos.

El Real Madrid ofrece varios ejemplos recientes. Gonzalo García abandonó el club rumbo al Fulham después de completar su formación en La Fábrica y otros jóvenes como César Palacios y Manuel Ángel siguieron también el camino hacia Inglaterra. Valdepeñas eligió la Fiorentina y Rafa Obrador recaló en el Sassuolo, ampliando una lista de canteranos madridistas que buscan fuera de España el espacio que no encontraron en el primer equipo.

El fenómeno tampoco se limita a las dos grandes academias del país. Joel Roca dejó el Girona para marcharse al Olympiacos después de acumular protagonismo en Primera, mientras Dani Muñoz salió de la cantera del Atlético rumbo al fútbol griego. Otros internacionales jóvenes como Iker Bravo, Chema Andrés o Marc Guiu continúan desarrollando sus carreras fuera de La Liga.

No siempre se trata de una fuga provocada únicamente por falta de oportunidades. Para muchos clubes, formar, desarrollar y posteriormente vender jugadores se ha convertido en parte del modelo económico. La propia La Liga calcula que los clubes formadores de los internacionales españoles campeones del Mundial de 2026 que cambiaron de equipo generaron más de 466 millones de euros en traspasos a lo largo de sus carreras.

Ahí aparece la gran contradicción del sistema español. Ninguna de las grandes ligas concede tanto protagonismo a futbolistas de su propia cantera, pero la enorme cantidad de talento producido hace imposible retenerlo todo. Para algunos jóvenes, salir al extranjero supone encontrar minutos; para sus clubes, venderlos permite financiar nuevas inversiones sin renunciar a seguir formando a la siguiente generación.

España ha convertido la cantera en una de sus mayores ventajas competitivas. El reto ya no consiste únicamente en producir futbolistas capaces de alcanzar la élite, algo que los datos demuestran sobradamente, sino en conseguir que una parte suficiente de ese talento encuentre también su futuro en La Liga antes de que Europa vuelva a llamar a la puerta. @mundiario