¿Acaso ellos no son caballas? Barça y Madrid ante el apoyo a Ceuta

“Todos somos caballas”. Cuatro palabras aparentemente sencillas han terminado convirtiéndose en uno de los asuntos más incómodos de las primeras jornadas de La Liga. Una iniciativa nacida para mostrar solidaridad con Ceuta ha dejado dos imágenes especialmente difíciles de ignorar: el Barcelona decidió no participar y tres futbolistas del Real Madrid evitaron mostrar completamente el mensaje.

La primera escena llegó en el Levante-Barça. Los jugadores granotas saltaron al césped con la camiseta blanca de apoyo a los ceutíes, mientras que los azulgranas no lo hicieron. El club catalán fue, de los seis equipos participantes en los tres encuentros en los que apareció hasta ahora la iniciativa, el único que decidió mantenerse completamente al margen.

El episodio inevitablemente recuperó otro sucedido apenas unas semanas antes. El Barcelona tenía previsto homenajear en el Camp Nou a sus ocho futbolistas campeones del mundo con España, pero terminó suspendiendo el acto después del incidente sufrido por un aficionado que portaba una estelada en Elche. Joan Laporta explicó entonces que no se daba “el contexto” ni era “el momento más apropiado”.

La decisión resultó todavía más llamativa porque poco más de un mes antes el propio Laporta había viajado a Estados Unidos para la final del Mundial y había asegurado públicamente que el Barça estaba allí para apoyar a la selección española. El presidente había mostrado además su orgullo por la enorme representación azulgrana en el equipo que terminó proclamándose campeón.

Por eso resulta legítimo preguntarse dónde termina la reivindicación de la identidad catalana y dónde comienza una sucesión de decisiones que proyectan una imagen muy diferente cuando aparece cualquier símbolo relacionado con España. El Barça es un club catalán y catalanista y nunca lo ha escondido. Otra cosa distinta es que determinados episodios puedan alimentar la percepción de que los símbolos españoles generan una incomodidad que otros símbolos políticos no provocan dentro de la entidad.

Del Barcelona a Mbappé, Vinicius y Konaté

La polémica cambió de escudo dos días después. El Real Madrid sí aceptó participar en el homenaje organizado antes de su partido contra el Elche. Prácticamente toda su plantilla salió al Martínez Valero mostrando la camiseta con normalidad. Hubo tres excepciones: Kylian Mbappé, Vinicius Junior e Ibrahima Konaté.

Los tres llevaron la prenda recogida de tal manera que el mensaje no podía leerse completamente. Vinicius y Mbappé, además, se la quitaron antes del saludo protocolario, mientras sus compañeros todavía la vestían. Las imágenes permiten constatar el gesto; lo que no permiten conocer son sus razones, porque ninguno de los tres ha explicado públicamente por qué actuó de esa manera.

El Real Madrid sostiene que respaldó la iniciativa y que concedió libertad a cada futbolista para decidir si quería participar. Es una posición perfectamente delimitada institucionalmente, pero no evita que la imagen de tres de sus principales estrellas escondiendo precisamente las palabras “Todos somos caballas” haya generado preguntas. Su capacidad de difusión convierte cualquier gesto suyo, incluso uno de apenas unos segundos, en un mensaje multiplicado ante millones de espectadores.

Y ahí está realmente el debate. No se trata de exigir a un futbolista una determinada ideología ni de convertir una camiseta en un examen de patriotismo. Se trata de comprender que quienes juegan en España, desarrollan aquí buena parte de su carrera y disponen de una enorme plataforma pública también saben que sus decisiones simbólicas tienen consecuencias. Mostrar una camiseta es un gesto; ocultarla también lo es.

Ceuta atraviesa una situación excepcional, desgarradora e inadmisible, y numerosos clubes, deportistas y aficionados habían querido hacer visible su respaldo a sus ciudadanos. El Barça prefirió no sumarse. Mbappé, Vinicius y Konaté estuvieron sobre el césped con la camiseta, pero evitaron mostrar su mensaje como lo hicieron sus compañeros. Son decisiones diferentes y perfectamente constatables. Y dejan flotando una pregunta bastante más sencilla que cualquier discusión política: si el lema decía que todos somos caballas, ¿acaso ellos no lo son? @mundiario